miércoles, 29 de julio de 2009

101 Días Del Gobierno De Feijóo (cómo pasa el tiempo!)


En efecto, pasó el día siguiente al del día cien, y vio Feijóo que aquello era bueno. Ciento y un días, como los dálmatas de Cruella, o ciento y la madre como los días que hace que llueve. Nadie se acuerda de este día siguiente al del día cien, pero es tal vez aún más importante porque invita, en su tacañería, a la reflexión y poco más. Es el día en que puede verse cómo se derriban los mitos y los tópicos, el principal de ellos es que pueden derribarse los mitos y los tópicos pero en fin, esa es otra historia, como ese otro rumor malintencionado de que las ovejas cuentan Feijóos para dormir, cosas de la oposición. Hemos comprobado también en este tiempo que a la mayoría de los conselleiros no les deslumbra el flash de las cámaras, es que son así, y que la oposición ha copiado, o intercontextualizado con perdón, sus argumentos de un manual de política para principiantes, como si les hubieran dado el cambiazo y en lugar de El Príncipe estuvieran utilizando El Principito. Ha seguido la polémica de los coches oficiales como era de prever, como el plan, o tal vez por eso. Las listas de espera siguen en su sitio y los planes para reducirlas dependerán de a cuántos se lleve por delante la gripe A, la caja B, la vitamina C, el día D, el plan E, la agencia F, el punto G o la hora H.
Para entonces ya sabremos si el gobierno es o no paritario, si el presidente se cuenta o no para hacer las cuentas o es la excepción a la regla, que es cosa femenina, o si queda fuera y se toma el asunto por el pito pero el del sereno, que es cosa masculina y que algo tendrá.
Y mientras, la oposición del Bloque seguirá en sus trece, que son los escaños que le quedaron (o algo así), a vueltas con la lengua y los derechos pisoteados de los gallegos que así andamos, maltrechos como uvas.
Así que eso, cien días, cien noches y uno más, que suma y siguen y no sabe uno qué pensar de este gobierno ni de esta oposición. A ver si en la próxima remodelación que hagan cambian las consellerías y a Mato la colocan en Sanidade, a Curras en Traballo, y a Rueda a discutir con los del automóvil. Total…

domingo, 26 de julio de 2009

Día Do Sobaco de Iria Aboi


La evaporación de las ideologías ha provocado que cuando vemos a alguien con el puño en alto no sepamos si está llamando a la revolución o jugando a los chinos. Atrás quedaron los tiempos en que había que atender a la forma de la mano para saber de qué pie cojeaba el interlocutor, y más atrás cuando aún era posible distinguir entre potestad y autoridad según la mano estuviera abierta o cerrada. Todo eso pasó.
Y sin embargo el valor de los gestos permanece incólume, inalterado, inmaculado, visible. Así se pudo comprobar este sábado en la Quintana cuando Iria Aboi levantó el suyo, su puño, y pudimos verle la axila, el sobaco, el saubaco, oiga, y ya nada fue ni será jamás igual. Una axila que es un proyecto de vida, una guía para el pueblo, unas obras completas, una axila trabajada, espartana, poderosa, un sobaco joven y alegre, descarado, una invitación a la inmortalidad, a la lucha, una axila para la pleitesía, para la contemplación, la veneración, un sobaco como un amanecer, como una esperanza de quienes están acostumbrados a levantar el puño para tocarle los cataplines a los ángeles o ganar siempre en el piedrapapeltijera, un recodo de la vida fuerte y sinuoso, una luz en la oscuridad, una gloria por bendecir de roble y álamo, el enigma de saber qué guarda esa mano, apretada y tendida como un beso a la historia, un sobaco, en fin, del que brotan las ideas, las pasiones, los sueños, la fortaleza y la destemplanza, con el que creer que ya todo le es posible al hombre que tiene esperanza, un sobaco patrio, inmortal, un sobaco que le canta, a su pueblo, que el mañana es en cada momento.
Vendrán otros, pero habrá un antes y un después de este veinticinco de Julio en el que conocimos su axila de pólvora.

viernes, 24 de julio de 2009

25 de Julio En Santiago De Compostela


La lluvia se bebe en Santiago en cuencos blancos y mullidos como la almohada de una amante de cabellos negros, por ser el libro primero en la estantería de la vida de los corazones de los que un día vinieron adonde cualquiera puede acabar de escribir el último párrafo infinito en el que todo cabe, un libro hecho con las hojas que caen con el frío y se aprietan como las miradas del estío, hecho para ser acariciado como a un recién nacido, un libro de los viajes de vuelta a la casa de aquí de todos, un diccionario de los sentimientos, un traductor de las sonrisas de todas las palabras que acaban en Compostela, que es la ciudad donde las fuentes manan leyendas.
Porque desde lejos Santiago se mira al revés, vista desde la tarde de los tiempos el viajero contempla sus torres desde abajo como las patas de una colosal mesa que sostuviera un mundo, una historia, un pueblo por entre las que nos dejamos llevar apenas movidos por el caprichoso viento que levanta las faldas y las sotanas, un atril sobre el que descansa ese gran libro de la vida en el que una ciudad acaba por convertirse en todo un capítulo del Hombre.
Y entre sus calles mil veces recorridas por vez primera cada noche, brindamos con esos mismos cuencos asonantes de arte mayor mientras se siembran sueños y se cosechan soñadoras con carmín, donde como con el bosque y los árboles Santiago no deja ver el mundo, es esta Compostela de los dos ríos en los que se nos encuentra llorando como un Heráclito celta que cuenta con los números romanos de los dedos los días que faltan para que acabe la eternidad soñada y sabida de que vivir en Santiago es haber nacido dos veces.
Publicado en SANTIAGOSIETE el 24 de Julio de 2009

jueves, 23 de julio de 2009

Que Llega El 25 De Julio En Santiago


Infiel a sus citas, está al llegar el 25 de Julio, el día de Santiago, una de esas jornadas con más títulos que una biografía de Corín Tellado. Así, será para unos simplemente ese día de Santiago, el de su onomástica, con las variedades clásicas de Yago, Jacobo, Jaime y otros tantos. Algunos aún celebrarán el oficial día del patrón de España, que para sorpresa de casi todos ahí sigue. Otros saldrán a la calle para festejar el Día da Patria Galega para gritarle al mundo que saben gritarle al mundo. Y los más, aseado el pensamiento, pasarán un día de Galicia con la misma emoción con la que se vive el día internacional de los huevos duros, el de la pata coja o la jornada reivindicativa de lucha de miradas al vacío. Ya anunció Umbral que a este paso acabaremos celebrando los medios días internacionales porque los calendarios, como cosa humana que son, no dan para más.
Lo cierto es que el día nos dice Bea que se presenta playero, que para eso hicimos una colecta para pagarle la fianza del Sol, y las posibilidades de que Sara Baras nos llame porque sí o por equivocación son más bien escasas, así que habrá que buscarse otros planes.
Y como cada año se le presentarán al Apóstol las correspondientes rogativas a las que, como cada año, pareciera que respondiera con un silente “me lo pensaré, porque sois la leche”. Saldrán a la calle los gigantes y los cabezudos incluidos los de cartón piedra. Sonarán las gaitas más o menos templadas, se lucirán los fresquitos trajes de siete sayas y gota gorda y la gente, que en el fondo es buena, mucho más y mejor de lo que nos contaba Summers, hará por pasarlo bien. Porque sí, coño.
Y como el pueblo es más sabio, en el fondo más que celebrar el Día de tal o cual cosa buscará celebrar la noche que todavía no se la ha apropiado nadie, cuando los gatos que aún quedan después de las falsas liebres de la mañana son todavía pardos, como Carmen, pero felinos al fin, aunque también tengan bigotes.
Así que, señores mesías de todas las causas incluidas las por llegar, que tengan un buen Día de lo que quieran. Pero que sepan que las noches aún son nuestras.

lunes, 20 de julio de 2009

Para Ir A La Luna Hay Que Dejarse La Boina En Casa


En la Luna, decían aquellos filósofos antiguos, vivía el alma. Fueron, y allí no había nada. Y para colmo nos despertaron a quienes dormitamos a la orilla de sus mares después de habernos bañaados en sus aguas de cosmo y olas de Verne. Hubo un tiempo en que el hombre quiso ir a la Luna y fue, y llegará un tiempo en que sabremos el por qué. Pero fuimos porque al hombre le dio la gana y de paso escupía en un vaso de vodka. El hombre es así (disculpen si no digo también mujeres, pero pido amparo al la RAE y no a cualquier telediario, mitin o academia de soplapollas, con perdón por las academias).
Y como fuimos nos volvimos, marcha atrás, mirando por el retrovisor y sin intermitentes. Las cosas de las que es capaz el hombre cuando se lo propone. Incluso haber saciado el hambre en el mundo durante, tal vez, unos meses con el dinero que allí se fue en fuegos de artificios, saciar el hambre o haber hecho una temporada más de Dónde Estás Corazón, cosa de gustos.
Maravilloso el hombre, el astronauta, palabra que en algún ignoto dialecto significa suicida, o Colón que mucho antes de que existiese Puerto Banús se echó al agua porque tuvo un pronto. Esos hombres, qué hombres, que unos junto a otros forman la Humanidad, se sienten toda la Humanidad, a todos miran y les sonríen porque en sus bolsillos de astronautas llevan los recados que cada hombre envía al más allá de los sueños. El hombre que inventa al hombre, que el universo se le queda pequeño como a Colón, a Pizarro, a Cook los mares les parecían charcos después de una tormenta. Los mismos que en su equipaje llevaban sus miserias, sus pecados, sus ambiciones pocas veces sanas, pero también nuestro futuro en latas de conservas del Carrefour si es que existía.
El Hombre y la Humanidad.
Y luego están esos hombrecillos, insectos con nóminas y refajos, motas de polvo capaces de mirar mal a otro porque las boinas o las barretinas de su pueblo son las mejores. Y su idioma. Hay que ser catetos, coño. O peor aún: indignos.

miércoles, 15 de julio de 2009

El Producto Interior Brut@ De Leire Pajín


No hay hueco libre en el cielo de tanto grito como han puesto allí últimamente. Y buena parte de estas críticas se las ha llevado injustamente la buena de Leire Pajín, injustamente sí, porque es de lo mejor que nos ha proporcionado la política nacional desde los años del jerezano Pedro Pacheco. ¿Quién como ella nos alegra las mañanas, los cafés, las tertulias? cuando esperamos su reflexión de cada día casi como una consigna. Envidiosos, Pajín es una adelantada a su tiempo, como un prematuro bebé, un ser vivo pero con acta de diputado aunque casi persona, una muñeca repollo de la que todos debiéramos aprender que en política no se deben tener complejos, y si alguna vez se piensa algo hay decirlo conforme brota porque no se sabe cuándo se volverá a tener otra idea.
Se la critica además sin conocimiento de causa, por haber dicho que el Producto Interior Bruto es machista. Ignorantes, si no fuera cierto entonces sería Bruta y no Bruto el tal Producto. Y además, ¿alguien lo ha visto alguna vez? ¿Sabe cómo es, si tiene bigotes o enaguas? Pues entonces, a qué viene tanto escándalo. Si la envida fuera tiña…
No entendemos que haya quien pida su dimisión cuando lo que debiéramos suplicar son sus obras completas. ¡Ay! benditos tiempos estos en que no sabe uno distinguir el Club de la Comedia de los plenarios del Congreso. Y todo gracias a ella, esa fuerza del naturaleza, esa materia gris sin Chaves que le subvencione ni sastre que le haga trajes, esa nueva mujer española que alcanza todo lo que se propone, incluso ser guapa si hubiera querido, y que ahora es el blanco de la diana de la España atávica y atrasada. Contamos los días que faltan para la conjunción planetaria con Obama cuando la astronomía política la ponga en el lugar que le tiene reservado, y al PP donde diga Bárcenas.
Y cuando volvamos la vista atrás y pensemos en estos tiempos grises y apesadumbrados, sin esperanza y tiranos, nos acordaremos de ella y pensaremos, “qué bien nos lo hizo pasar”. ¿Se puede pedir más de un político?

miércoles, 8 de julio de 2009

De Sanfermines, Toros Y Cornudos



Como cada año, la llegada de los Sanfermines nos recuerda que aún se sigue celebrando en nuestro país uno de los espectáculos más estúpidos, deleznables, ruines, incomprensibles, atrasado, sin sentido, absurdo e infumables que cualquier sociedad pueda llegar a imaginar: el de unos tipos protestando contra las corridas de toros.
¡Ay! Prohibir, prohibir…qué hermosa palabra!!!
Porque de los toros, a estas alturas, ya está todo dicho, lo que es cierto y lo que no, así que mejor no meternos en honduras…con la mansada que está cayendo por allí.
Lo que ocurre es que últimamente, para qué negarlo, al asunto se le ha dado una vuelta de tuerca cuando la política, esa puta que se vende a cualquiera con tal de dormir caliente bajo techo, lo ha tocado con su varita mágica hasta convertir a los toros en un asunto político, ya saben, españolista. Mandaría huevos la cosa si no fuera porque cualquiera se descojona si lo piensa seriamente. ¡Españolistas los toros! Cuando se enteren en Quito se ahorcan colgándose con la línea del ecuador. E incluso, pues la ignorancia no conoce límites, además de españolista, cosa de derechas. Seguro si Goya, Zeus o Picasso lo hubiesen sabido se habrían hecho funcionarios horrorizados.
Vale, uno puede estar de acuerdo con ambos postulados, pero siempre a condición de que quien así piensa ha de admitir otro para sí: que además de gilipollas es un ignorante. Vamos, un tontito de toda la vida.
Así que proteste usted cuanto le venga en gana para recordarnos que el ridículo no entiende de países pero, coño, le gusten o no los toros váyase usted a prohibir cosas a la China si tanto le gusta hacerlo. Que no tenemos bastante con ZETA para aguantar a PETA.

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