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miércoles, 25 de mayo de 2016

Un año sin gobierno y... ¿sin oposición?

Por Beatriz de Bonaval

Foto¨La Voz de Galicia
Un año ya del ¨gobierno¨ de Raxoi y ahí les tienen… El alcalde lo resume en una empalagosa entrevista de un medio regional con que ¨aprendió a encajar¨. Sin comentarios. Dicen que todo se les puso cuesta arriba y que los anteriores se lo dejaron fatal. Esa cantinela suena siempre gobierne quien gobierne pero el gobierno de Martiño pasará a la historia como el gobierno que más culpa le echó a la Xunta y a los anteriores…y eso que Abel Caballero no se queda atrás. No han hecho nada en urbanismo (ni grandes obras, ni parques, ni un proyecto de ciudad, ni en Smart city, ni señalización …) También es cierto que a nadie debería asombrarle teniendo en cuenta el memorable mal paso por el colegio de arquitectos del concejal Duarte. Han resuelto penosamente el servicio de comedores, tienen sin contrato los centros socioculturales, han desmantelado el departamento de innovación y no saben en qué van a gastar los fondos que consiguieron los anteriores, no han hecho nada en empleo, no han hecho nada por los empresarios, no han hecho nada en las fiestas (las peores navidades, el esperpento de carnaval y una Ascensión a la altura de las fiestas de Teo (con todos los respetos para Teo), han desmembrado el refugio de Bando por chulería, en la empresa de turismo se han cargado a la gerente porque no quería hacer los contratos con sus colegas y así llevan un año sin promocionar nada.  En deporte sólo están para la foto, en Asuntos sociales ¨poco pueden hacer¨, de los baches ya mejor ni hablamos, han faltado al respeto de tradiciones centenarias…y así podríamos seguir horas desgranando cada departamento del Concello. Son vagos pero lo más triste es que ni lo saben. Hace unos días se escuchaba en un bar del casco histórico santiagués a Manuel Dios quejándose a un compañero de que a los ciudadanos ¨todo les parece poco, a veces echo hasta 7 horas trabajando en Raxoi- se lamentaba- ¨.  Me recordó por momentos a la lamentable frase de Tita Cervera ¨¡qué difícil es ser rico! ¨. Y me pregunté qué pensarían esos concejales y alcaldes que lo dan todo por sus vecinos, que saben cuándo entran, pero no cuando salen, esos autónomos que abren la verja de su negocio cada día durante 10 horas y al llegar a casa aún trabajan un poco más, y así muchos profesionales a los que 7 horas les parece una risa …

Pero bueno, aunque no lo parezca, hoy no son los protagonistas de estas letras los concejales del desgobierno sino la oposición. Y ahora les explico. La oposición es el grupo de concejales que no están en el gobierno y que tienen como obligación (al menos moral) fiscalizar la labor del gobierno.  Esa y representar a los ciudadanos de Santiago. Si ustedes miran mociones o proposiciones en el pleno, se deprimirán viendo lo que preocupa a nuestros defensores (pocas o ninguna coinciden con las preocupaciones de la calle). Y en cuanto a los eventos de la ciudad- no republicanos ni de rollo new age nueva política - es casi más difícil encontrar un ejemplar del gobierno que un lince ibérico, y a un ejemplar de la oposición…casi por igual. La pregunta es obligada: ¿no les invitan o pasan de todo? Si no les invitan, muy mal por quien organiza porque representan a los ciudadanos de Santiago y si les invitan pero no van…pues peor nos lo ponen. Y lo de los eventos no es porque nos preocupe que adornen esos actos sino porque ahí es donde se escucha a la ciudad, se habla con gente, se ayuda al empresariado, al comercio... En definitiva, se es accesible a los ciudadanos. Lo cierto es que encuentran ustedes más oposición en los artículos del Correo Gallego o en este mismo espacio que en los argumentos de la oposición santiaguesa. Sabemos de contratos a dedo, de subvenciones a amiguetes y más contratos a dedo por estos medios. La oposición sólo denuncia temas de urbanismo o cultura. ¿qué pasa con lo demás? No existe o es que no se enteran. De Paco Reyes y Rubén Cela ya he dicho lo que opinaba en anteriores artículos. Pero si Martiño cree que ha aprendido a encajar con esta oposición, no les digo yo si tuviera una oposición de verdad. ¿Conocen ustedes el nombre de algún concejal actual en Santiago? ¿Les suenan de algo los nombres de Concha Fernandez, Maria Jose Tobar, Alejandro Sánchez-Brunete, Manuel Martinez, … y así uno a uno? ¿les suelen ver comprando en la plaza de abastos o en la vida del día a día de esta ciudad? no, ¿verdad?. Pues eso.


Ahora parece que esa oposición light podría entrar en el gobierno. De ahí la mirada ¨amorosa¨ de la foto de Rubén Cela a Martiño esperando ser el destinatario de ese mensaje. Una cosa es cierta, sería lo más inteligente que ha hecho Martiño en un año, no porque Cela o Paco Reyes sean unos maravillosos y contrastados gestores sino porque así ya nunca tendrá la culpa de nada; serán los de la oposición, que gobiernan mal… Y mientras Cela se emociona esperando el wasap de la última oportunidad que tiene de tener un puesto en el gobierno de Santiago, Paco se hace de rogar diciendo que no entrará en el gobierno.  Pero lo de Paco Reyes es para nota. Por algo ni se votó a sí mismo para alcalde de Santiago. Ni siquiera cree él que lo pueda hacer bien. 


martes, 8 de marzo de 2016

Rubén Cela, o la solidaridad incoherente

Rubén Cela 
o la solidaridad incoherente

 Por Beatriz de Bonaval

Rubén Cela no destaca por ser un líder ni por ser un hombre valiente. Digamos, más bien, que se deja llevar por lo que le marca su BNG querido, aunque sólo sea porque es su otra  familia y quien desde el biberón de Galiza Nova le da de comer... Es famoso en Santiago por justificar sus votaciones  a escondidas en bares, calles y cualquier lugar donde crea que deba un explicación. Pero eso no tiene más sentido que el que no está de acuerdo ni  consigo mismo para votar: “o dí o BNG e punto”, mandadiño é ….
Últimamente se lamenta mucho sobre sus socios de gobierno  de CA (que, pese a que lo esperaba, no le hicieron concejal)  y justifica no criticarles mucho por ser de “su cuerda”… Esa cuerda que está tan estirada que ya más que cuerda, es goma. Ese BNG que por no ser ya ni es Bloque, ni AGE, ni Anova, ni Podemos Galiza...ni nada. Y ni ellos saben qué son ni cómo llamarse..
Esa incoherencia del Sr. Cela ha pasado esa línea roja tan de moda en la política actual. Lo mismo defiende que la intervención en Irak no era legal, que era imperialismo… que la violencia de género es un horror (comparto esto), como que Otegui es un Santo varón digno de un homenaje y un lamentable selfie y que su violencia sí era de la buena. Porque claro, los heridos y muertos irakies merecen su apoyo pero las víctimas de ETA, son menos. Los que han mirado cada día bajo su coche y se han despedido de sus mujeres e hijos cada mañana como si no hubiera otro día, tampoco merecen su comprensión ni apoyo, y los  niños, mujeres y hombres que han muerto con una bomba, un tiro en la nuca  o han sido secuestrados y torturados por ese amigo suyo, Otegui, tampoco eran personas de bien. Eran opresores de la libertad del sr. Otegui. 
Coherencia, Sr. Cela. La violencia es toda mala y no se justifica NUNCA.





Así que, Sr. Cela, una pena que usted apoye asesinos, maltratadores y cobardes tras bombas como fue y es el Sr. Otegui. ETA es una parte de la historia negra de este país, de esa que no debe repetirse y de la que Otegui no es sino alguien que debería avergonzarnos y asquearos por lo que apoyó. Usted sabrá…cada uno elige a sus amigos. Pero sea coherente. Y valiente.


lunes, 16 de marzo de 2015

Municipales Santiago 2015: Rubén y un señor de Teo


Por Ana Ulla

Suele ocurrir en Santiago que la liebre salta donde más se la espera.  Tal vez por ser una ciudad privilegiada, única, exquisita y profundamente afortunada ya que, de entre todas las que salpican el orbe conocido y por desconocer, ha sido la escogida por Martiño Noriega para plantar sus reales. Por la ventana de atrás, eso sí, la que se deja abierta después de usarse el excusado, pero abierta al fin y al cabo. Noriega, que pretende batir el record de José Canedo en su afán por presentarse por más siglas/elección, ha elegido la ciudad de los apóstoles con el aura que le da el haber sido en los últimos años, siglos para algunos, el lazarillo del tormes de Beirás, río a modo de Rubicón con propiedades del Limia, y el bagaje incontestable de cambiar de sombrero en marcha siendo regidor de un Teo cuya gestión, al parecer, es aval más que suficiente para el leal saber y entender de lo Compostela necesita y que es, como cualquiera sabe, una cosa distinta cada día. 

Lo cierto es que su irrupción en campaña ha supuesto todo un jarro de agua templadita en el panorama apolítico compostelano a falta de pocas semanas de lo se que augura más como reyerta que como batalla electoral. Y no faltan sinrazones para ello. Será un gusto asistir al momento en que el Elegido, Martiño, se vea calva a calva con el Legítimo, Cela (no confundir con el otro), el de nombre Rubén, y la cara que en las sombras de sus gritos regalará esa bruja mala que dice ser y hasta llamarse Yolanda (Iolanda, que suena más tremendísimo en gallego) Díaz Pérez (que suena a señora de Cuenca, qué le vamos a hacer). Llegará así Martiño en lo que se espera sea su gran salto sin saber si será adelante o atrás, salto mortal o salto de mata. Y lo hace  de la mano afilada de Compostela Aberta, la formación que busca devolver Santiago a sus ciudadanos, por más que lo contrario, devolver los ciudadanos a Santiago, sería más provechoso al decir de algunos. Limpiar la inmundicia de Raxoi como Hércules limpió los establos de Augías, esa será la tarea, bien remunerada, de cuantos se postulan. Una propuesta que llega con un marcado “carácter social”, se oye decir por los rincones, y se asiente con la venerable nobleza del mulo que sube y baja la cabeza, como si supiera de qué se le habla, en actitud de profunda y grave sabiduría porque, ¿qué es lo contrario al carácter social de lo que no deja de ser una candidatura política, pura y dura? Misterios de la entelequia politológica, esa que es capaz de hablar sin peinarse de agrupaciones muy democráticas.

Y es que a Santiago, en fin, también le llegará su Martiño, santo o no, anunciado como una marea ciudadanísima, o como una riada, o como una tubería rota, dependerá de lo alargada que sea una sombra de Conde Roa y su festivo recuerdo en la memoria de ameba de los compostelanos. Llega Noriega en olorcillo de multitudes y no sabemos si será capaz de acallar esa otra cabeza brillante, por encerada, del socialismo santiaguérrimo, la de Reyes, Paco, que camina hacia la vara de mando por un camino de pétalos de espinas sin rosa, que es una variedad de capullo de esa flor, o de pétalos de tréboles, alimento sabido como gustoso del rebaño más bovino.

Llega el prohombre de Teo y desde el Pp ya sienten las mariposas en el estómago, la risa floja, las caricias en las rodillas de la otra bajo la mesa, la mejor noticia que podían esperar, aritméticamente hablando, haciendo palmas con las ojeras, tendiéndoles a sus acólitos puentes de plata donde colgarse  después para desdicha de unos y nueva desazón de esos otros ‘peperos’ que con los socialistas, léase ‘coaliciones de progreso’, hacían más y mejores negocios que con sus cuates de carné.


Llega Martiño Noriega a Santiago y no se habla de otra cosa. Será que el asunto trae cola. O coleta.

lunes, 9 de junio de 2014

De por qué el alcalde no debe dimitir, y esas otras cosas.




Por Lupe Castiñeiras

De La Nave de los Locos a La Balsa de la Medusa, cada vez que le piden a Ángel Currás que abandone la nave que dice capitanear olvidan que lo suyo no es un barco, sino un submarino. Lo ignorábamos, y solo gracias al empleo de cargas de profundidad y opiniones de sónar hemos podido llegar a esa conclusión. En realidad , cuando no hay en puerto otra embarcación que el Argo, resulta complicado olvidar aquello que nunca se ha aprendido. Tras la primera de las marchas, la de Adrián Varela, aquel muchachuelo en el que todos creían ver al pijo en el ojo ajeno, Currás debió sopesar su marcha por la puerta de los servicios, y no lo hizo, momento en el que todos supimos la respuesta a su renuencia, y tan solo seguimos esperando conocer la pregunta. Así las cosas solo nos queda interpretar que si no dimite es por una única razón: fijándonos en quiénes se lo piden.

Resulta por de pronto complejo entender qué quiere decir Francisco Reyes al hablar de ‘clamor ciudadano’ al referirse a este asunto, si habla de los últimos resultados electorales o de las continuas manifestaciones exigiendo aquella marcha, reuniones en las que solo pueden encontrarse alfileres. Y es que este Reyes, poco amigo de captar votos primarios en exposiciones a cambio de futuras ayudas, y poco amigo de todo en general, coincide con su colega de oposición Rubén Cela en resaltar el ambiente irrespirable que envuelve Raxoi. Insufrible, exasperante, criminal. La dignidad democrática debe llevar al alcalde a dimitir por dignidad democrática, afirman, cuando tal vez sería más fácil, dejando de lado el asunto de la nómina mensual, que dimitieran ellos por dignidad personal. ¿No se va usted? Entonces nos vamos nosotros y nos llevamos a los nuestros con todo su equipaje y cuantos regalos de Vendex pueden transportar, que si usted, alcalde, no dimite por dignidad democrática, lo haremos nosotros por dignidad personal. Y, para qué negarlo, quedarían como dioses, algo más pobres, pero dignos hasta la rabadilla. Algo así es lo que parece entreverse en la mirada de Currás cuando les oye exigir que dimita. Pero quién sabe…

Porque lo de pedir dignidad a los demás es cualidad con la que todos hemos nacido, nadie nos gana a la hora de saber qué tienen que hacer los demás por dignidad. Porque dignidad es, tal vez, exhibir fotografías de una niña asesinada en posturas procaces para ganar dinero traficando con el morbo, aunque tapándole el rostro, eso sí, como queriendo decir ‘somos unos cerdos, pero nos duchamos una vez al año nos haga falta o no’. Eso es, quizá un tipo de dignidad que hay que callar porque con ese dinero que ganan se podrá seguir pagando a algunos para que escriban que el alcalde no tiene dignidad si no dimite. Será que en materia de lodazales y fangos, la dignidad va por ‘barros’.

O tal vez pidan la dimisión por dignidad democrática aquellos que, sabiendo que parte de la actual situación del Concello tiene su origen en una maniobra antidemocrática y cuasidelctiva urdida entre políticos, empresarios y algún juez, con la participación activa de medios como La Voz, pero no son capaces, por dignidad se supone, de mover un dedo. Lo de esta maniobra no es un secreto, está publicado en mil medios, forma parte de los llamados ‘papeles de la Pokémon’, pero a nadie le importa que en nuestras narices ocurran impunemente esas dignidades. Y porque en ese entramado tan digno la caída de Currás sería el último episodio para culminar semejante plan, nadie mueve un dedo, no por salvar a un alcalde que seguramente merece caer hasta partirse la cabeza, sino para desenmascarar esa trama. No parece difícil entender que si en esta tesitura Currás no dimite sea ‘por no darle gusto’ a los integrantes de semejante artimaña tan antidemocrática como peligrosa. Pero dignísima, claro.

Es de este modo entendible que cuando le piden dimitir, el alcalde irredento ponga cara de decir ‘pero tú antes’, aunque se lo pida su propio partido cuya cabeza casi visible, el Presidente, participó en aquellas divertidas reuniones de conspiradores, Pokémon dixit, en las que miembros de su partido, concejales y colaboradores varios trazaban un plan para provocar su dimisión. Tu quouque, Albertito? ¿Tienes de verdad redaños para decirme que dimita? Será que Feijóo, además de nieve, vea también que en la penitencia lleva el pecado.


Estas pueden ser algunas de las razones que llevan a Currás a no dimitir, puede haber otras, o puede que ninguna sea cierta. Pero la unanimidad reinante a la hora de reclamársela es más que preocupante. No es que le pidan que dimita, que es cosa buena, aconsejable y necesaria, es que manda tales quiénes son los que lo exigen. Y por qué.


viernes, 1 de noviembre de 2013

Raxoi, La Familia y uno más


Por Ana Ulla

Bien hacen los funcionarios municipales en defender sus derechos, sus pagas extras, bien hacen y nosotros somos los segundos, tras ellos, en animarles a seguir haciéndolo. Pero mal hacen los políticos en olvidar que para el resto de mortales cualquiera de sus pagas, cuando llegan, es extraordinaria. Mal hacen, que si quisieran saber qué piensa la ciudadanía de la acérrima defensa que hacen del funcionariado, los únicos por los que de verdad sacan las uñas hasta de los pies, se guardarían muy mucho de tratarlos como lo que son para ellos, un tercio de votos en el granero electoral compostelano, o en el ‘hórreo’, ya que estamos aquí.

Por ese motivo no es fácil comprender a qué vinieron las palabras del alcalde Currás cuando pseudodenunció la sobreabundancia de apellidos ilustres y de parentela con pedigrí en Raxoi cuando le acusaron de asignar puestos de confianza a personas de confianza, de la suya se entiende. Que se multipliquen los parientes en los órganos municipales no es un escándalo, señor Currás, es algo que todos sabemos. Que si quería referirse a cómo llegaron a esos puestos lo mejor sería que nos lo aclare usted que puede, si es que hay algo que aclarar, y si no mejor cállese, que callado parece (un poco) menos elocuente. Es esa capacidad que tiene el alcalde de conseguir cabrear a un borrego con sus amagos de mal boxeador, que calla pero no dice. ¿Quiere decir que están enchufados? Pues dígalo y no nos ande con milongas y merengues, que ya bastante nos crispa con sus habituales ‘todo el mundo sabe cómo contrataba Bernardino’ o ‘mejor no hablamos de los favores a los amigos del Bloque’. O calle ahora, o guarde silencio para siempre. Es como el gordo dueño del balón que cuando se enfada se lo lleva y se acabó el partido.

Pero hete aquí, señora, que la reacción de la bioposición, por una vez, no se hizo esperar. Hablaron las supuestas aludidas para entredecir, una que su larga trayectoria la avalaba, la otra que no se daba por aludida y el tercero en concordia ni está pero se les esperaba, que no sabe ni contesta, ni contesta porque sabe o todo, o nada, a la vez, sí, el del puestecito a dedo índice y nacionalista de los de sacar pajas en ojos ajenos en el Auditorio. ¿Excusas todas ellas de malos pagadores? Así dijo Rubén Cela que el alcalde cuestionaba la eficacia y profesionalidad de los tales funcionarios, pero una vez más trató de confundirnos con mentirijillas de taberna, como hizo, y sigue haciendo, con lo de la persecución judicial. No, señor Cela, el alcalde no cuestionó ni la eficacia ni la profesionalidad, sino la abundancia de parientes y arrimados, que es cosa distinta y constatable. Esas fueron, por desgracia, sus únicas afirmaciones, que lo del subconsciente traicionero es cosa solo suya de usted, don Rubén.

Y en esas estábamos cuando la concelleira Sierra, Cecilia, y su cara de no saber ni que los platos se rompen, habló de la ‘cosa nostra’ para referirse a la política de personal de este gobierno municipal. Y mire usted que aunque tiene la buena costumbre de hablar poco, siempre parecerá demasiado. Lo hizo cuando lo peor de entreabrir las cajas de Pandoras no es levantar la tapa, sino haber estado antes agitándola como una gaseosa. Malas palabras que tuvieron su eco asonante y para las que no faltó un mal chiste siciliano, chiste de preescolar, sí, o peor aún de El Intermedio, pero chiste al fin que en estos casos se eleva a la categoría de argumento político, que es lo que ocurre cuando se adolece de impotencia. Política, claro. E intelectual, por supuesto. Pero eso, ¿a quién le importa cuando los partidos sirven, no para crear ideales, sino hinchas?
Es lo que ciudadanía saca en claro, que Raxoi es una gran familia ya lo sabíamos, como también que el gran error no es que haya un familiar en un departamento, sino que el político que llega por su cara bonita, o no tanto, se incorpore precisamente a ese mismo departamento y no a otros, siquiera por estética, con la cantidad de concejalías que hay y que, por currículo, cualquiera es válida para sus fines. ¡Hay que tener pocas Luzes!


Al final, en lo que parecía iba ser un escándalo de padre y muy señor mío, la cosa no se salió de madre, apenas una escaramuza tipo gran hermano entre unos tíos sin abuela en la que, como siempre, los ciudadanos volvimos a quedar como primos.

martes, 15 de octubre de 2013

"Da que pensar".....tener un Concello de diez (imputados)



Por Sylvia Vaamonde

Una vez más, y van ni se sabe, los titulares han vuelto a llenarse de imputados peperos compostelanos. Siete de una vez, como una buena tacada de billar, siete como los magníficos pero con asistencia de abogado, siete como siete soles con citación.  Siete concejales del gobierno municipal popular imputados, acusados de prevaricar. No nos cierra la boca al reír mientras masticamos escándalos, y aplaudimos la persecución de la corrupción por tierras, mares y brisas. Solo quedan tres sin imputar, dicen, una de los cuales será difícil como no sea sorprendiéndola en algún transbordo en algún aeropuerto.

“Da que pensar”, resumió la portavoz de los quinquis, María Pardo. Y, esta vez, puede que tenga razón, la misma que aquellos que afirman que no hay en el universo fuerza más poderosa que la determinación de una mujer enfadada. Y la Pardo lo estaba. Y bella. Con ganas de irse a casa pero quedándose, como en las malas canciones de amor, que me voy pero me quedo.

Cansancio es la palabra más repetida hoy, hartazgo y por primera vez ese “Da que pensar”. Incluso los habituales montajes fotográficos jocos reivindicativos avergonzarían a niños de primaria por simples.
Jurídicamente, las razones esgrimidas por Pardo son sólidas, que no definitivas. El acto origen de la imputación tiene un precedente en el mismo Concello, Bernardino Rama, y un colchón legal, la doctrina jurisprudencial del supremo, en palabras tardías de Rubén Cela. Pero puede no ser bastante ya que, o bien en aquel caso el acuerdo de Rama sí se ajustó a derecho, o bien sin estarlo a nadie se le ocurrió presentar una denuncia contra el edil cuya argumentación es la misma que está permitiendo a los imputados por los ERE’s andaluces que la Junta les pague la defensa. Una cuestión, en cualquier caso, controvertida doctrinalmente pero que nos hace preguntarnos, a la vista de las reacciones, si es de verdad la legalidad lo que se busca. “Da que pensar”.

¿Será cierto que hechos como este refuerzan el gobierno municipal y atraen simpatías de propios, extraños y extrañados? Difícil aunque está por ver, pero por primera vez esta frase hecha parece tener visos de verosimilitud y no ser solo un epílogo para forofos. “Imputar a un político municipal es la cosa más sencilla del mundo si lo único que se desea es buscar la imputación”, dijo en día Sánchez Bugallo cuando le tocó a él salir a bailar con las más feas, acuñando el término “imputaciones de baja intensidad” que, por alguna extraña razón, solo consideraba aplicables a los miembros de su grupo político, del mismo modo que de todos los imputados por la Pokémon es Bernardino Rama el único perseguido por razones políticas, tan solo porque él decidió que así fuera considerado.

La premisa para ser imputado es ‘haber hecho algo’, mal naturalmente. Pasarse la jornada laboral de conciertos en inauguraciones, calentar escaño o repartir pasquines no suele ser causa de imputación porque todavía nadie denuncia la dejadez de funciones. La pobreza de las reacciones ante las actuales imputaciones también “Da que pensar”, y como todas las cosas en exceso puede ser contraproducente. Por eso, hoy, no pocos ciudadanos se preguntan si la actuación de los jueces es un fin en sí mismo o de verdad el medio para reponer la legalidad. Como todo exceso, hay quien se pregunta si judicializar cada decisión política no es sino resultado de cierta impotencia, hay quien se pregunta si en realidad solo se está buscando el daño por el daño, el titular por el titular y acabar con un gobierno a cualquier precio aunque colateralmente se dañe también a la ciudad. Se han escuchado risitas, jipidos, pero esta vez no ha habido grandes carcajadas como en anteriores imputaciones. Como si la sensación fuese la de ‘haberse colado esta vez’, como si con estas imputaciones, a los supuestos beneficiados les pudiese salir el tiro por la culata. Es una sensación que por primera vez se respira en la calle, y también eso “Da que pensar”


Mientras, benditas sean las imputaciones, que sigan su curso y que la instrucción y el tiempo acabe poniendo a cada cual en su lugar.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Nuevo curso en Raxoi, la vuelta al colo en tres actos


Por Ana Ulla

Conciliando nuestra vida laboral con la suya familiar, vuelve a la carga la política municipal compostelana con ansias renovadas. Vuelven a la arena política, arena que antes era de gladiadores y ahora de la de donde los gatitos hacen sus cositas.
Puestas las agendas políticas sobre la mesa comprobamos que hasta la mesa sobra, que basta un taburete de los tres pies, como los que todavía buscan al gato para darnos la vara y la murga sobre las cuentas del pasado año, cuentas de la vieja para unos, de la lechera para otros pero cuentas a fin y al cabo, cuentas para que se enzarcen en ella de nuevo los populares confundiendo ser portavoz con no callar ni debajo de las aguas que han de correr, y unos socialistas que no sabemos si son de fiar, o de fiar demasiado, que en este establecimiento no se fía y a cualquiera le pasa lo de estar cobrando un sueldo de la Universidad de Vigo durante cuatro meses y no darse cuenta. Más cuentas, ya ve. Y entre unos y otros, el Bloque, de la mano de un Rubén Cela, que va camino de adosado más que de bloque volumétrico.
Se inicia el curso como acabó, sin progresar adecuadamente, que todo estaba como quedó, en el aire serrano, pidiendo responsabilidades por los fuegos compostelanos y los programas de prevención cuando ya no hay nada de lo que prevenir ni de lo que curarse en salud de hierro retorcido, que bien está pero mejor aún si la revisión de los planes de pasado se hubieran hecho antes de ser futuros, que ahora es como llover sobre quemado.
Vuelve el curso para escuchar que no hay actividad municipal, que el Concello está paralizado, colapsado, y comprobar que esa quietud es además contagiosa a juzgar por la actividad de la oposición y a la vista de sus proyectos, innovaciones y propuestas. Pereza contagiosa, desestimulante, envolvente. Socialistas y nacionalistas que estaban llamados a ser árbitros de la política han quedado en árbitros de tenis que solo saben decir ¡no¡ a todo, y se quedan tan panchos, que así queda tiempo para ir a conciertos, exposiciones magnas, entrevistas de las de sopa boba y mendrugo y manifestaciones quinquenales.
Nuevo curso y antiguas asignaturas, de las del Pokémon que no acaba de brotar y ya se le va poniendo cara de Chucky o niña Reagan del exorcista girando cada vez más la cabeza en círculos concéntricos, procedimientos judiciales que huelen como compresas sin alas y que obligan a más de uno a arrimar el hombro y la hembra esperando a ver quién tira la primera piedra para correr en dirección contraria.
Nuevo curso, tiempo de reencuentro con los enemigos y coquetear, políticamente callando, con María Pardo, que es mucho ella en los planes y en los clanes, y de saludar en la lejanía de los camaradas de facturas a Rubén Cela, que la vida da muchas vueltas para acabar como estábamos.

Nuevo curso de viejos libros nuevos, maquetados y encuadernados, y las casas sin barrer, que las escobas son para el verano. 


martes, 12 de marzo de 2013

¡En Raxoi semos transparentes! (lo que ocurre es que la transparencia no puede verse)

Imagen: no sabemos quién es

Sylvia Vaamonde

Hoy, por segundo día, volviose a hablar de transparencia en Raxoi. Pérdida de tiempo, la transparencia no se ve.
Pero hablaron, sí, María Pardo para seguir en sus trece (concejales), Francisco Reyes para seguir erre que erre, y Rubén Cela como portavoz de sus dos compañeros de fatigas.
Pero decir, decir decir, nada, cada cual arrimando nuestra sardina a su ascua. Y acusarse, mucho, que van a ir al infienno de los acusicas. Reyes hizo una relación de actuales imputados y galeotes pero calló sobre lo demás, Pardo hizo un esbozo jurídico sentimental de los hechos y los delitos y recordó a la prima de Sánchez Bugallo pero calló sobre lo demás. Y Cela habló de lo demás pero calló de los demás. 
Y mientras, continúa la presunta investigación interna sobre las presuntas facturas presuntamente falsas. ¿A nadie se le ha ocurrido preguntar en Hacienda....esta vez? 

miércoles, 6 de marzo de 2013

La noche que María Pardo se hizo grande en VTelevisión



Ana Ulla.- Andaba una discurriendo cómo sólo quien es muy rico puede afirmar con fundamento que el dinero no lo es todo, sólo quien es (muy) hermosa puede anunciar sin fundamento productos de belleza en televisión que no necesita. Con estas ideas en la cabeza presenciamos ayer al encuentro poligonal de VTelevisión en el que iba a discutirse la situación política de Santiago, un asalto tertuliano con la presencia de lo menos granado del panorama político local. Del programa sacamos dos ideas claras, la primera, que solo si cuidamos y conservamos la memoria evitaremos repetir los errores, y de la segunda ya no me acuerdo.
Xabier Ron (AGE), María Pardo (Pp), Francisco Reyes (PSdG), Rubén Cela (BNG), Fernanda Tabarés (s/l) y el periodista Xurxo Melchor. Todo y todos muy interesantes, casi “ideal”, y como en las antiguas tiendas de fotografía cada cual fue a revelar su rollo mientras Cristiano marcaba. Eso sí, si cuenta usted verá que son cuatro rollos contra uno. Cosas de la aritmética para mayor satisfacción de los acérrimos de cada cual, interesantísimo discurrir para unos, indignante para otros, lo de siempre para quienes lo vieron. Pero hubo algo, algo que, en fin, algo distinto, una sensación n e ambiente, algo que podríamos llamar… ¿un arrebato atávico de testosterona? porque, ¿vio usted el latigazo de belleza que desplegó la portavoz popular? Asombroso.
Lo cierto es que hicieron falta cuatro hombres y una presentadora para (a)callar a María Pardo, sofocarla hasta romperle la voz como se estrellan los arroyos cristalinos contra las piedras, en mil brillantes, ¿hablamos de Montebalsa?, murmullos, todos a la vez, nada, no ¿hablamos de Finca do Espiño?, voces, gestos taberneros, risotadas, nada, no ¿hablamos de las bicondonaciones a Layetana?, burlas, compadreos, nada, no. Y así hasta que cuando le quedaba un minuto de tiempo, la presentadora Tabarés lo empleó en advertirle que le quedaba un minuto, logrando que pasara el minuto con tanta advertencia. Y nada, que no se la pudo escuchar sobre esos temas, qué le vamos a hacer. Tal vez fuera lo mejor incluso para ella y su partido, pero lo cierto es que no se la dejó hablar de aquello por más que apuntara cosas que juraba que prometían. Nada, los murmullos de tasca, los desplantes de camaradas y los ¡venga ya con eso…! lo impidieron. Democráticamente, claro, porque eran mayoría, pero bien jodida siquiera por descortesía o educación. Vencieron el debate, más por ok que por ko, pero esa es otra historia porque visto lo visto ¿es cierto que La Voz le está haciendo el trabajo sucio a Feijóo en Santiago?
Así que tras digerir esas ideas me quedé con la duda de si es del todo cierta la frase “la mujer bonita  es la que lucha” o, como vemos en tantas ocasiones, se refiere únicamente  a las que lo hacen ‘sólo en lo que nos parece bien’. Duda metódica.


martes, 14 de agosto de 2012

El Monte y el Orégano

Peregrinos en las afueras de Santiago
Suelen decir los excursionistas compostelanos que en el monte ya no se cabe de tanta cabra como hay en él, que es al parecer el lugar adonde tira (ignoramos el motivo último) tan pintoresco bichejo cuando le place. Aunque eso sí, en lo que coinciden unos y otras en la necesidad de su desbroce, o bien el sustituir las rutas por lianas, razón por la que el Concello con buen tino convocó la pertinente Mesa de Contratación para la prestación de este servicio, mesa que acabará convirtiéndose en diván de psiquiatra a este paso, pues nada mejor que hacerlo para evitar incendios por más que aún estemos a mediados de agosto y el desbroce sin hacer. Y todo porque tras dos convocatorias el tufillo que sale de la sala donde se presentan a concurso las plicas huele a cuerno, puede que de cabra, quemado. No está muy claro el sistema de selección seguido o si lo hay, denuncia el BNG por boca de Rubén Cela (también el PSOE denuncia aunque desde la playa en que estén apenas se les oye), porque las ofertas presentadas en ambas ocasiones hicieron temer lo peor, o lo mejor según se mire, a los técnicos municipales, sospechas que no sabemos bien en qué se concretaron (ejem, ejem…) pero que algo de fondo tendrían cuando desde Raxoi se ha ordenado paralizar el concurso, tratar de poner orden y comenzar de nuevo. Así lo reconoció la concejala María Castelao con su pose de alumna aplicada que sale a la pizarra, reconocimiento que no por inevitable le resta valor. Y todo esto mientras el alcalde sigue de vacaciones y Reyes Leis en funciones de tal (y eso que opinan los expertos que lo realmente preocupante sería lo contrario, que el alcalde estuviera en funciones de Reyes).
Estos son, pues los hechos, las preguntas caen solas como dátiles maduros:

-¿Habrá una nueva convocatoria….y lo que haya podido ocurrir hasta ahora a quién le importa?
-¿Existe tal sensación de impunidad en semejantes concursos que los aspirantes ni se molestan en disimular sus aviesas intenciones?
-¿Han actuado los técnicos municipales con malicia a causa de los recortes, de tal modo que en otras circunstancias ni se hubieran molestado en indagar?
-¿Nadie va a investigar a las empresas que supuestamente han actuado irregularmente y, sobre todo, si existía un beneficio para alguien más que para ellas si eran designadas?
-¿Por qué los bañadores de waterpolo parecen de chulo de playa?

Las respuestas, ya se lo adelantamos, no las espere. Nunca las ha habido sin elecciones a la vista y no hay motivo para que lleguen ahora. Podemos pensar que si un particular se atreviera a cometer semejante irregularidad en una contratación administrativa sería porque estaba muy seguro de su impunidad, impunidad que no hace falta ser muy listo para imaginar, que no saber, que tiene su precio.
Pero a quién le importa eso. Usted piense que cuando se habla de regeneración política hay que entender “quítate tú para ponerme yo”. Así fue, es y, mañana, seguirá siendo.
Para qué desbrozar el único monte, la política, que es todo orégano…


miércoles, 23 de mayo de 2012

Reyes Leis y sus invitaciones a una 'tasa' de...

Aún está por ver si el daño que andan provocando las aerolíneas denominadas low cost es o no irreparable para el devenir humano, el mismo que ya no viaja por inquietud antropológica sino por descuento. Semejante disyuntiva viajera es la misma que está llevando a algunos a sopesar el restringir ciertos viajes para según qué personas, y en el caso concreto de la concejala Reyes Leis, no son pocos los que se afanan en intentar retirarle el pasaporte, el deneí o el bolso para que no salga de casa. Porque si a los destinos ofertados se le une la cualidad de autoridad (sic), la mezcla es mejor no agitarla. Baste que siga en su cargo, que da para muchas galas, pero mucho cuidado adonde la llevamos de viaje.
La última de doña Reyes, cronológicamente hablando, fue en Pisa, donde hace unos días se reunieron sesudos prohombres para tratar de las catedrales europeas, su restauración y demás cuitas, y ahí es donde entró su genialidad con laca en juego. Pues donde todos creyeron ver sillares y gárgolas, ella visionó una “tasa por turismo” para implantarla en Santiago. Como lo oyen. Eso sí, el argumento resulta incuestionable, rotundo y para ella definitivo: en Pisa funciona muy bien esa tasa. Al menos los tres días que dice estuvo. Y aunque nos alegramos de su buen funcionamiento allende los Alpes, Pisa no es Compostela ni quienes llegan aquí son los mismos que recalan allá en ofertas de última hora o caídos desde el cielo nipón. Parecer que ser que en tratando cosas eclesiásticas como las catedrales todo se resuelve en pedir. ¿Y por qué ha de pagar? Por haber venido. Pero oiga, yo…lo sentimos, no haber venido.
Y es que la tasa turística fue, no hace tanto, caballo de batalla de su partido, el mismísimo demonio que había que exterminar, y sus resultados allí donde se introdujo resultaron ser bastantes desalentadores. Tal vez porque hacer pagar a un señor que decide venir porque le sale del talonario al regidor de turno se antoja extraño a priori. Así se lo ha tenido que recordar hasta Rubén Cela, el concejal de nómina y despacho de político profesional pero indignado de tardes y festivos, empleando para ello buenas razones y mejor lógica. ¿Volveremos a oír hablar de la tasa turística? ¿O acaso culaquiera por regresar de Pisa se inclina por decir lo primero que se le viene a la cabeza? ¿Se ha dejado llevar por el jolgorio vivido, por la alegría etrusca, por el amaretto? ¿Es manera de hacer política hablar de lo bonito que es todo y que puede que la solución sea cobrar una tasa, explicando a su aire el asunto como quien nos enseña nada más bajar del avión su ensaimada mallorquina? Si no quieres arroz, toma tres “tasas”.
Al menos todo eso contó. Esperemos que no haya que pedir copia autorizada de sus palabras, no sea que una cosa fue lo que dijo, otra lo que se oyó, otra lo que quiso decir y una más lo que entendimos. O no pudimos entenderla por todo lo anterior.

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viernes, 2 de marzo de 2012

Colosos del Pensamiento Gallego: RUBÉN CELA






A propósito de la posble fusión de los municipios de Santiago y Boqueixón, en los informativos de SantiagoTV



"...nosotros, FILOSÓFICAMENTE no estamos en contra de la fusión dos concellos..."



Rubén Cela, portavoz ontológico


domingo, 26 de febrero de 2012

Los Fusilamientos de Conde Roa

Por Raquel Martínez

A todo se acostumbra uno excepto a la rutina, dicen, que es cuando lo sorprendente se convierte en cotidiano. Hablamos, claro está, de Conde Roa, alcalde de Santiago, y de su reata. Lejos de nosotros glosar miserias o glorias de mandatario alguno, cada cual se juzga por sus hechos y, los jueces, por los de todos, que nosotros solo miramos. Pero entre unos y otros hay que reconocer que aquel se lo pone difícil a quienes días tras noche pretenden hacerle caer porque noche tras día se inventa un nuevo itinerario para desaforo y sulfuro de quienes le hostigan, divertimento no pequeño para ciudadanos tan sufridos.
Ahora ha sido el turno del recentísimo acto de homenaje en el cementerio de Boisaca al grupo de fusilados en Santiago en tiempos de la guerra civil, muertos de la manera más ignominiosa que imaginarse pueda, a manos de sus propios vecinos, represalia que es en Galicia deporte declarado de interés social lo mismo hoy día que entonces. Lo cierto es que allí estaba el alcalde, lo cuenta Galicia Confidencial, rindiendo el dicho homenaje para que algo así “nunca más se vuelva a repetir” por calificar los fusilamientos de “injustos”, muertos, como dice la placa que se descubrió “en defensa de la libertad y de las instituciones democráticas” por más que duela saber que quienes mataron o hicieron en nombre de la libertad y las instituciones democráticas, aunque otras, las suyas, no las de los fusilados sino las de los fusilantes, que es lo estúpido que tienen las guerras civiles.
Pues así ocurrió, en efecto, agarrados como tres náufragos a un salvavidas los tres portavoces municipales a la corona de flores, Paula Prado, Sánchez Bugallo y Rubén Cela. Juntos y puede que revueltos.

martes, 18 de octubre de 2011

Audita...Que Algo Queda


No estábamos aquí por la labor de ver con buenos ojos la propuesta de auditoria de cuentas del Concello de Santiago sacada a concurso por su gobierno. Evidentemente, el coste anunciado, un porrón de millones de pesetas, euros arriba, céntimo abajo, y la extrañeza ante el hecho de tratarse de cuentas públicas, derramaban sobre la idea un viso de inoportunidad difícilmente superable. Así lo han entendido también desde la oposición con similares y aplastantes argumentos, lo mismo Rubén Cela que Mercedes Rosón y…¿Sánchez Bugallo? Porque ha ocurrido que las palabras de este último fueron suficientes para obligarnos a detenernos y pensar sobre el tema ya que habló no solo del alto coste, sino de “revanchismo”. ¿Por qué dijo precisamente revanchismo? A partir de ahí todo ha sido elucubrar.
Y es que las auditorias no son cosa de extraterrestres, no hay empresa seria ni entidad solvente que no solo no se preste a ellas, sino que la insta motu propio. Después de haber participado exitosamente en no pocas, comprende uno que no se trata de volver a revisar “las cuentas”, que al fin y al cabo son públicas y cuyo destino contra natura, las ratas del Registro Mercantil, le otorgan un halo de necesidad que convierte en innecesario cualquier posterior revisión. Sí…pero no. El objeto de una auditoria, neutralmente considerado, no es volver a hacer las cuentas, sino desentrañarlas, buscar el motivo de por qué se gastó más o menos, por qué se ingresó más o menos, que hay detrás de esas cuentas formalmente (no queda otra) bien y legalmente realizadas. Y con estas ideas en la cabeza es cuando se vienen a la cabeza diversas situaciones reales. Pongamos por caso…
…el tema de la UMAD, recientemente conocido. Las cuentas eran correctas, la legalidad plenamente observada y la cuenta de resultados impoluta. Y sin embargo, ya conocemos qué se escondía debajo de tanta meticulosidad. …
…o casos, sigamos ahora con otro tipo de hipotéticos ejemplos pensables, de aquellas partidas presupuestarias, legalmente acordadas, puntillosamente cumplidas en sus términos y cantidades que, sin embargo, podrían ocultar una finalidad espuria, pues la obligación era la de dar cuenta de si se gastaban o no y si de si se superaba el margen legal, cosa que no solía ocurrir. Y sin embargo, podía llegar a patrocinarse un evento con tales partidas legalmente aplicadas…con un plus obtenido de otras partidas cuyo concepto cupiera en el anterior hasta obtener un montante interesante que hiciera de dicho patrocinio en realidad una compra, o alquiler, de voluntades actuales o futuras. Y todo ello bajo la más estricta legalidad. Y como este, decenas de situaciones equiparables cuyo desarrollo se hace imposible condensar en estas líneas pero a pocos debe escapar.
Asuntos como estos pueden llegar a conocerse, o no, solo a través de una auditoria, dependerá de la voluntad empleada en su contratación, lo que nos lleva a pensar que si se detecta alguna conducta prevaricante dentro de la legalidad, el ciudadano tiene derecho a conocerla y, consecuentemente, exigir responsabilidad al autor o cómplice. Pero eso, repetimos, dependería de la idea con la que se contrate la auditoria.
¿Será este el “revanchismo” al que se refiere Sánchez Bugallo, la posibilidad de denunciar prácticas que, a fin de cuentas, por conocidas habría que admitir como toleradas? ¿O hay algo aún más allá?
Por lo demás, qué le vamos a hacer, los honorarios de las empresas auditoras externas los fija la ley, y claro que son altos. Pero también se pagan muchas cosas, actos, conciertos, obras, homenajes y mil chorradas que nos escuece en el alma y el bolsillo y que hemos de tragar, cuyo importe supera en mucho el de la auditoria. Negar su realización, bajo este planteamiento, sería admitir que las malas prácticas tienen cabida en nuestra política a condición de que, cuando le toque “al otro”, los “estos” guarden su oportuno silencio. ¿Hemos de resignarnos a admitir tácitamente una posible situación de “corruptela de baja intensidad”? ¿Tenemos los ciudadanos derecho a saber tanto que los anteriores gestores se hayan libres de polvo y paja como esperamos o que, ojalá que no, han existido actuaciones cuanto menos reprobables por no decir más? En manos del Pp está que esto sea eficaz o quede en mera mamarrachada propagandística.

lunes, 17 de octubre de 2011

Rubén Cela, el Cuadráculo de la Circulatura

En la simpleza está la pureza, afirman algunos artistas, lirismo estilístico al que se ha unido Rubén Cela, el más carismático de los líderes nacionalistas en el Concello de Santiago, líder de sus otros dos compañeros, quien no ha dudado en tomar el toro por los cuernos y reflexionar abiertamente sobre las pasadas movilizaciones del 15-M, ahora 15-O, mañana ya veremos (¿19-N?)
No importa, por tanto, que reconozca su desconocimiento sobre las interioridades del movimiento, algo tan complejo, dice, cuestión que no le impide adherirse al mismo y mostrarle sus simpatías al coincidir con bastantes de las de su partido (¡) y a partir de ahí…
…a partir de ahí afirmar sin sonrojo (o no hemos podido verlo al menos) que su indignación se resuelve en votar a BNG. Así de claro. Así de simple. No se trata de arrimar el ascua a su sardina sino de…bueno, tal vez sí, dígalo usted. Ni votar en blanco ni votar nulo, solo votar BNG. (Y si alguien os dice que el BNG ha co-gobernado en Santiago durante lustros, o que con su voto ha poyado las políticas económicas y sociales de Zapatero, no hagáis caso, son palabras de desestabilizadores involucionistas)


martes, 26 de julio de 2011

Cronicón de las Festas do Apóstolo en Santiago, 2011.

Porque al final hubo Festas, sí, y de las de guardar. Y hubo pregón, sí, y habló Alfonso González Puentes en su calidad de compostelano enxebre que, por si alguien aún no se ha enterado, era amigo de Cela, esa cabeza prodigiosa en un cuerpo de gallego potente (no confundir con ese otro Cela, Rubén), habló Alfonso y ni una coma se salió de cuanto se esperaba escucharle, tanto que se entendió a la perfección todo cuanto calló y se comprendió perfectamente todo cuanto no dijo, un pregón peculiar fruto de su tierra que pagó en betunes propios las disputas partidistas que agrietan esta ciudad. Será que echando la vista atrás en materia de pregoneros nos habíamos acostumbrado tanto a no sabíamos qué, que hasta se abucheó a Miras y a Castaño. O será que este limpiabotas no publicará libro en Santiago como algunos de sus predecesores, que cuando el río de la casualidad editorial suena, auga lleva.

También hubo Ofrenda, sí, y hubo Pilar Rojo con ademanes, en general, de capitana con mando en plaza y donde quiera, impresionando a propios e impropios pasó revista a las tropas y estas se dejaron al verla caminar como lo hizo, armada hasta los dientes de ideas claras y rotundas ante las que cualquier ejército sabe capitular, rindiendo honores y banderas. Pequeños, muy pequeños quedaron los demás, autoridades y peluches, que copaban el acto en el Obradoiro con un alcalde ataviado con traje típico regional sembrando la duda de si lo hizo con dos cojones bien puestos o con una sola neurona y algo dispersa. Concejales recios y flagrantes, mucho ex y concejalas de piernas asustadizas tan poco acostumbradas a ver la luz que se les asoman quebradizas y aburridas sobre tacones de equilibrista novato pero que, al menos ahora, no repitieron el espectáculo de terracita nocturna en Sanxenxo con que nos castigaron el día de la toma de posesión en el Concello. Por cierto, y al decir de algunos, no es que ella no esté a la altura del cargo, sino que es así de bajita, y rústica también, qué se le va a hacer, pero tampoco es para tomarla como a las reses bovinas y graparle en la oreja una chapa fitosanitaria de esas amarillas, en su caso más bien una tarjeta Visa. A fin de cuentas está ahí por lo que o para lo que está.

Y hubo, en fin, manifestaciones nacionalistas, o soberanistas. Poco importa que las urnas hablaran una vez más hasta quedarse afónica para decir que el nacionalismo, cualquiera de ellos, murió con el siglo pasado, miles de personas desafiaron a la lógica y salieron a la calle para gritar que quieren una Galicia a su medida, de izquierdas, excluyente, egoísta y totalitaria. Pero no, no se trataba de una reproducción con grelos de las masas siguiendo a la Libertad de Delacroix con su seno al aire sino, un año más, al sobaco irredento de Iria Aboi. ¿Qué tendrán los nacionalismos que siempre están cabreados? Hagan lo hagan, digan lo que diga, e incluso de fiesta están cabreados. Misterio…

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