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viernes, 1 de abril de 2016

Noa Morales… y el ¨no me contradigas, que te despido¨


 Por Beatriz de Bonaval

Le llaman la Concejala Sargento desde el famoso despido de la responsable del refugio de animales . Es la que si se equivoca no sólo no rectifica sino que cesa a quien la corrija por “pérdida de confianza”. Parece que esta concejala santiaguesa se tomó muy en serio su máster en estudios árabes e islámicos y usa métodos más propios de regímenes totalitarios que de una ¨Democracia Aberta¨ como promulga. De momento no le ha dado por inmolarse aún, esperemos que no la contradiga nadie para provocarla.
La ya ex directora del Refugio de Animales, Paloma Aguirre, lleva desempeñado su trabajo en esa entidad con el respeto y confianza de todos los gobiernos que han precedido a este desgobierno. Ha demostrado ser una persona discreta y profesional, respetada por los voluntarios y el personal del refugio y hasta de la ciudadanía, donde conectaba a través de Santiago tv. Pero ya sabemos que el nuevo ejecutivo local es más de ordeno y mando y que nadie me contradiga, porque está equivocado.
Cualquier periodista sabe que cuando un político da unos datos, alguien se los ha pasado. ¿Qué ocurrió entonces en aquélla rueda de prensa en la que Morales dio datos erróneos? ;¿era premeditado para generar polémica? ¿o es que esos maravillosos asesores amiguetes de informes a 17000 euros no han sabido ser profesionales?  Lo que está claro es lo que pensaron en CA para justificar su "falta de confianza": ¿cómo se le ocurrió a esta ´insolente´ directora dar los datos correctos a la prensa al dia siguiente? Qué descarada!. Fuera como fuese, Noa Morales no perdonó ese desacato de la Sra. Aguirre y pidió su cabeza.¨ Y Martiño dijo : ¨habeamus despido¨ (ver twitter del Alcalde 2.0 el significado)

Este método tampoco es que sea nuevo, lo usaba el Caudillo en su dictadura y enviaba a los grises a por los que le eran oposición y es la fórmula implantada por Compostela Aberta desde su llegada a Raxoi. Lo hicieron con la gerente de INCOLSA, con el del Auditorio, con el de Tussa ahí andan,...y la última la del refugio de animales. Todos perdieron la confianza... y el puesto de trabajo. Así que tomen nota los nuevos gerentes, que hay que asentir y todo felicidad, como en el Nodo.

martes, 15 de marzo de 2016

Marta Lois y el dilema entre la igualdad y el turismo

 Por Beatriz de Bonaval

Cuando se conformó el gobierno en Raxoi, la denominación de su concejalía fue una declaración de intenciones. Teniendo una concejalía de mucho peso con áreas como turismo, comercio, economia y empleo, ella quiso ser concejala de igualdade, desarrollo económico y turismo. Y digo declaración de intenciones porque a ella sólo le motiva lo primero. Justamente donde no hay competencias en la Administración local ni presupuesto. Y así se quejan por la ciudad ahora hosteleros, comerciantes y empresarios de que no la ven preocupada por nada, ni por aparentarlo­­­ siquiera. Y claro, como Martiño dice que el ya delegó y no sabe nada de nada ni quiere saber que está muy ocupado con Anova, Marea, Podemos... pues mal va Compostela en estas áreas. Tanto que las relaciones con las compañias aéreas se tambalean y Turkish ya ha puesto pies en Oporto dos semanas después de firmar un convenio con el Alcalde (entendible). Algo que, según Martiño, es culpa de la Xunta. Porque él sólo está para lo bueno, oiga. Recemos para que no firme más convenios.
El caso es que Marta Lois, muy mal asesorada por quien lo esté, apenas recibe gente, no contesta mails, no quiere que su móvil se le dé a nadie, no viaja más que a Madrid (dejando las ferias de Londres o Berlin sin representante político y a los japoneses compuestos y sin concejal que les atienda) y no asiste a actos ni fines de semana ni noches...que hay que conciliar. Se ve que en su nómina no están reflejados esos complementos. Eso, y que como nunca ha trabajado en una empresa no sabe lo que es el día a día de uno de sus ciudadanos gestionados.
 Y tanta incoherencia hay ya en la concejalía de Marta Lois entre lo que le gusta y lo que tiene que hacer que es ya para muchos la concejala triste. Cuentan quienes están cerca de ella que sufre la escrupulosa disciplina de CA, las ideas de su jefe.  La coletilla "no es cosa mía sino de CA..." es su mantra. Ella, que era feliz haciendo informes en la USC sobre feminismo, violencia de  países  allende los mares, ahora no le gusta ni le motiva lo que hace. Si uno entra en su facebook no encontrará noticias de turismo, ni de emprendedores, ni de comercio de su ciudad...sólo igualdad y violencia de género. Y por su puesto, su mantra  "En Marea".
 Doña Marta Lois, yo no puedo saber si a las mujeres les preocupa mucho lo de la igualdad en Santiago.Mi enhorabuena por su empeño si usted fuese la responsable de esas competencias y tuviera un presupuesto para ello; pero no lo es.  Así que dedíquele mas tiempo e ilusión al resto de sus responsabilidades...por el bien de la ciudad. Que cuatro años son mucho para tirarlos ....y más en turismo.

sábado, 27 de febrero de 2016

Manuel Dios, Manolo 'el del Bombo'


Por Ana Ulla

Andábamos por el año 1979 cuando Manuel Dios se presentaba por primera vez a concejal en Santiago. Ya entonces era ‘gente’, un tío ‘del común’, acuciado por la emergencia social y dispuesto a cambiar el régimen caduco del 78. No se trataba, sin embargo, de su primera incursión electoral ni sería, desde luego, la última, que Manuel Dios, Manolo el del Bombo como le llaman en las oscuras esquinas de Raxoi sus subalternos, es uno de esos políticos-percebe que se aferró en su día a la roca de lo público y de ahí no hay quien haya conseguido moverlo si no es como delegado sindical, por una excedencia o por padecer un arranque de jubilación precoz. Es un ejemplo vivo, reliquia y divertidísimo de la nueva política, esa que nunca se acaba. 
Y así hasta hoy en que un Martiño que no quiere gente válida a su alrededor que pueda hacerle sombra, le dio el actual cargo ‘de cuota’ como el mejor tonto útil que encontró en Cacheiras, que mientras haya Manolo y Bombo capaz de hacer el ridículo sin sonrojarse a cambio de una galletita y una palmadita en la espalda, a él irán a parar los palos de su frenesí. Solo alguien que presume de presumir puede enorgullecerse de formar parte de un gobierno que reconoce discriminar a mujeres necesitadas por razones ideológicas o políticas. Manuel es así cuando da la cara: cuarzo, feldespato y mica. Y, si podemos, dinero de Irán.

Estas son solo algunas de las cosas que se cuentan en la propia hagiografía que se ha auto elaborado el atolondrado edil, una vida de santos que se supone está destinada a dar lástima, que no creemos que la haya hecho para ridiculizarse a sí mismo, que es de izquierdas pero seguro que no tanto. Lo cierto es que ni aquí somos capaces de sustraernos a la ternura que nos provoca Manuel Dios, Manolito el Pescador como le conocen en lo que él llama ‘la comunidad educativa’, gracias a sus homilías diarias, alguien que no admite reproches de quienes no estén a su altura moral por haber tenido algo que ver con Conde Roa, que precisamente aquel que ha conseguido con sus maneras de párroco reseso que casi olvidemos al impagable Gerardo ‘el Breve’. Disfrutamos como cativas con sus sermones de cada día, su pacifismo de salón, sofá y manta sabiendo que la paz es el camino, y el camino es vivir de la paz, porque hay paz buena y paz mala, terroristas buenos y malos y guerras justas e injustas, que no toda guerra es mala según de quién se trate ni todo terror malo si viene de aquí o de allá. Unas risas, vamos. Que para eso está Manuel, para hacernos reír cuando nos explica sus cuitas con los comedores escolares como si en Santiago fuésemos tontos o votantes suyos. Que lo suyo de él, y así se recita en su oda a sí mismo, es llenar las calles de la ciudad de niños jugando, riendo, cantando en corro y recogiendo florecitas, que lo de la excelencia académica, la mejora del rendimiento escolar o la inquietud cultural o científica es cosa de fachas. Y nos reímos, vaya si nos reímos de este Manolete que en el año que va ya para concejal solo ha conseguido dos cosas, intentar que los nenos vayan andando al cole y, ¡oh, sorpresa!, autoasignarse una subvención para la Asociación que fundó, presidió y de cuya directiva actualmente forma parte. Todo lo demás ha sido hacerle la ola al Amado Líder, el señor Noriega, y….bueno, y nada más.

Mucho ha llovido desde aquel 1979, ahora Manuel Dios es rico como buen hombre de izquierdas, y posee un patrimonio inmobiliario descomunal en Santiago que también le ha llegado por herencia, o eso dice. Que ya lo decía Susanita, la amiga de Mafalda, cuando le preguntaban si estaba a favor de la propiedad, y respondía que depende de la de quién. Así es Manuel, Manolo el del Bombo, una de las piezas más preciadas de Compostela Aberta por su incapacidad natural para la vergüenza, tal vez el mejor tonto útil de Martiño y, sin duda, uno de los hallazgos cómicos por ridículo y más sobresalientes que haya dado la política en Santiago. Si alguna vez la ciudad cambia de gobierno pedimos a quienes alcancen el poder que le permitan seguir en su puesto. A fin de cuentas no sirve para nada pero las risas que nos regala no tienen precio.


Por cierto, la formación por la que se presentó en 1979 se llamaba el Partido do Traballo. Con ese nombre y conociéndole, no logró engañar a nadie, claro.

Ana Ulla: lampreasyboquerones@gmail.com

lunes, 16 de noviembre de 2015

Tórrido romance (la Telenovela)


Por Picheleira


(…) Fueron, sí, los primeros vientos de la noche que apagaron las últimas luces en Raxoi, aires que
traen el silencio y su quietud, las palabras a medio pronunciar y las miradas que a esa hora se guardan en los cajones. Un deseo recorre los pasillos y besa los sillones, un anhelo que se hace carne poco hecha, dos amantes, tres amores, un sueño que se hace irrealidad, un tórrido romance que llena de vaho los cristales y las lágrimas de las lámparas, allí donde se apartan las mesas y se aprietan los decretos asustados y se miran asombradas las ordenanzas, un rugir amodo que araña las moquetas que ayer fueron y donde hoy solo quedan sus pisadas, cuentos de siempre escritos con los dedos en las paredes, una historia de amor en la esquina de un libro ajado que es siempre la misma página sin acabar de leer, la del ayer que nunca llega, cuerpos que se cubren en la angustia de su sombra sin luz en la senda, la refriega de los cuerpos que se buscan, hambrientos de sed, sedientos de amor (…)

(…) Luna sin noche en Raxoi donde la carne es afán, los amantes se miran, los deseos se externalizan y Cupido ya ha escupido sus dardos, cortinas devoradas, los tapices cobran vida y los bustos se tapan los ojos con las manos azorados, el amor todo lo llena, el amor cura el amor, es el precipicio de los romances tórridos (….)

 Ruidos en la sala de juntos, es el crepitar de los cuerpos, donde arden los brazos y los dedos, brillan los ojos, resuenan los labios sin sus besos, todo es amor y canela, todo es teología, la mitología que se hace romance, los colecamiños se esconden y se abrazan las cinturas. Y es allí donde el niño Martiño abre la puerta trémulo y melifluo, con el miedo que infunde el valor, y sus ojos, ahítos de ellos mismos, descubren la felonía:
-¡Padres!,- grita el hijo.
-¡Hijo!,- responden las voces que habitan la oscuridad,- cierra la puerta, leñe.

(…)

lunes, 29 de junio de 2015

Ícaro en Raxoi


Por Ana Ulla

Desde que los grandes chicos de Podemos pusieron todos los carnés en el asador, y a Martiño Noriega en Santiago, ya nada es lo que no era. En pocos días Compostela se ha convertido en capital mundial de lo pueblerino, metrópolis de lo hortera y meca de la boina. En pocos días ha pasado de ser una simple ciudad a una ciudad simple donde los simplones abarrotan un Concello lleno de palmeros hasta la bandera. Y allá en su frente, aprovechando que sonó la flauta entona cual autista de Hamelín contemplando cómo la ciudad se consume bajo el hielo, un Martiño entonando versos de amor impasible, ‘este es el gobierno de la gente, clin, la política es como el amor, clin, yo solo me envuelvo en la bandera de la gente, clin, clin’. Y así. Bandera de la gente, claro, que es como se llamaba en tiempos feudales los señores a sus vasallos. Porque Martiño no cree en banderas, le confesaba a la enésima periodista que se dejaba entrevistar por él. No, no cree, es cierto, lo suyo son más bien son los banderines de enganche.

Ahora, y hasta las próximas elecciones, su función será preparar el terreno cara a las generales, que para eso le han prestado las tres varas, la de alcalde y las de medir, mientras ultima su próxima evolución política hacia Monte Pío. Todo lo demás será como si oyera escampar, que es acabar cada frase con lo de ‘eso estaba en el programa electoral’, que aunque también incluía lo de hablar con los vecinos antes de tomar decisiones importantes, este apartado, a lo Carmena, debe ser una simple sugerencia. O acaso acabaremos descubriendo que esos vecinos con los iba a pasarse la legislatura hablando son solo los de ascensor o los del piso de arriba, suponemos, no sea que si son otros lo vayan a correr a gorrazos. Y a falta de vecinos, no faltarán agentes sociales, o políticos, entes que deben ser algo así como los elfos, que salen cuando nadie los ve y viven donde nadie los encuentra, pero mandan como nadie.

A los otros vecinos, los que por no tener no tienen ni bandera, ni se les espera ni estarán, que es cosa de mucho caciquismo esa, aunque no tanta como para no intentar taparla con la buena capa de esa prensa que siempre está, y si no se le espera el tiempo que haga falta. Hasta fin de mes concretamente.


Y mientras llegan esas elecciones, el alcalde seguirá cumpliendo su papel, ya sea el secante o el de fumar para cogerse una nueva ocurrencia. Tal es el laberinto del Minotauro por el que pasea nuestro lírico primer munícipe entre rimas asonantes y margaritas que deshoja esta sí, esta no, decidiendo qué son tradiciones y qué ya no, que son, resumiendo, las que a él les salga de los cajones donde guarda tales secretos. Hasta las elecciones, en fin, a eso se dedicará, a dedicarse, y nada más. Y como Ícaro, pretender con tanta pluma confeccionarse unas alas con las que elevarse para salir de este laberinto en el que nos ha colocado, volar alto, muy alto para, en fin, acabar derretidala cera bajo un sol de justicia, ese al que algunos agoreros llaman la realidad.


Ana Ulla: lampreasyboquerones@gmail.com

jueves, 23 de octubre de 2014

María José Corral, juglar de la corte compostelana


Por Lupe Castiñeiras

Es Santiago de esas ciudades en las que nunca escampa a gusto de todos, un tubo de ensayos políticos con gaseosa de garrafón que la han convertido en una consellería más bajo la tutela, o sutela, de la Xunta, esa mano siniestra que mece a la cuna y a sus incunables. Será que de aquellos barros conderoianos vinieron estos lodos agustinienses, esos personajes que han crecido en Raxoi como lo hacían aquellos otros en los bancales de “Amanece que no es poco”, con sus encimas y sus raíces profundas.  Para entonces, por ser ayer, todo lo esperábamos, todo excepto lo esperable a cuyo frente brilla con luz impropia quien se ha hecho en pocas semanas con el título de juglar de la corte, o bufón, o como prefieran, María José Corral, hermosa y turgente a pesar de todo, ese plato para todas las salsas que diríase se ha propuesto hacer de Santiago una continua gymkana.

No es esta ciudad dada a la risa, para qué decir otra cosa, y la irrupción de Corral y sus líneas, con sus festivos envites, sus fiestas, eventos y maneras de animadora sociocultural nos pilla con la artritis municipal cambiada. Tal vez sea cierto que la crisis al fin al cabo es cosa de perspectiva personal, pero ocurre que con semejante personaje no sabemos a qué no atenernos. Hay días en que resulta simpática hasta que habla, y hay días en que nos recuerda a esos terroríficos payasos de Stephen King erizándonos la espalda.

No, lo sentimos, pero como mal menor, mínimo a ser posible, aguardábamos políticos de talla tras la salida de los últimos depurados, y no solo de ajustado talle, saltimbanquis que se unan  a la oscurísima división Brunete. Día tras noche vemos a Corral en cada foto, en cada acto, en cada esquina como al ‘pequeño Nicolás’, omnipresente, multiplicada, ubicua hasta el mareo tratando de hacernos felices con la actividad de un departamento reconvertido en una franquicia de fiestas de cumpleaños a domicilio.


Así están las cosas, preámbulo del prólogo del prefacio de lo que está por venir cuando la  esquina está a la vuelta de las elecciones. La Santiago de los conciertos cultísimos, los señores sesudos y la intelectualidad  grave con gafa de pasta no puede permitirse el lujo de tener entre sus filas indias a otra relaciones públicas, no. Tres años de convulsa vida política no pueden resumirse en vestir a un santo queriendo desvestir a una santa. Queremos políticos de verdad, para para solazarnos con aprendices de Leticia Sabater ya tenemos las primarias socialistas.

Lupe C.: lampreasyboquerones@gmail.com  

lunes, 16 de diciembre de 2013

Juan de la Fuente, cuando el que la paga la hace



Por Lupe Castiñeiras

Al contrario que en el resto del mundo por civilizar, Compostela es de esos lugares en los que “si la pagas, la haces”. Al menos en materia de subvenciones que, tanto ir a De la Fuente, el alma de cántaro comenzó a dedicarse autógrafos a sí mismo. No es por tanto de extrañar que hasta el propio Rueda, don Alfonso, haya dicho que’ no le gusta en absoluto la situación del gobierno local’, ¡a él!, que tan a gusto está en el opalino silencio de los nevados contratos que sí, sí, pero no, no de Marcial Dorado, que si, a don Rueda, el que se desayuna cada noche bocadillos de las de molino se atreve a ponerse de morros con el asunto de marras.

Y es que recuerda la situación a la de esas empresas megaexpertas en comunicación que hacen figurar en sus consejos de administración a personas que llevan muertas, literalmente, ni se sabe, ¡como para fiarse de quienes las llevan! Nada dice nada, nadie habla y ha de ser la oposición la que haga el trabajo sucio para que sigan en el poder. Nunca le perdonaremos a Sánchez Bugallo su marcha, no al menos mientras nos acordamos que es Paco Reyes, don Francisco el Avergonzado, quien ocupó su trono, muy avergonzado él pero que no hay quien lo mueva de la poltrona haciéndole ese trabajo al Pp como antaño desde dentro de las filas populares se lo hacían a los socialistas por un quítame ahí esos contratitos a cambio de unas fotos periódicas. La fiel oposición, la única capaz de salvar los muebles ikeanos del actual ejecutivo local, malo como la quina en su gestión de los ‘habatares’ judiciales. Porque no es que estén imputados hasta los moros que avasalla Santiago, sino que no se sabe qué está ocurriendo, los remolinos que llegan de Lugo capaces de alterar en un cerrar y abrir de ojos el panorama político, no hay estrategia de respuesta dejando a la ciudad al albur, que no al Albor como en guaridas de hienas se desearía, de la ocurrencia de los redactores de prontuarios, esos que luego por acertado error se envían a los medios de comunicación como quien sí quiere la cosa.

Que cada velo aguante su palo procesal, pero la ciudad necesita saber cuál es la postura del Concello ante las diferentes posibilidades judiciales que se presentan cuando el derribo del secreto de sumario está a la vuelta de la penitenciaría. La ciudad precisa saber qué harán unos y otros en función de los lógicos y previsibles escenarios que se presentan en este teatro con más apuntadores que público, que improvisar está bien, pero no para una Santiago que quiere saber qué harán sus gestores en cada una de las situaciones pensables. Que a ellos les basta con empeñar su palabra, pero son los ciudadanos los que empeñan sus cuartos y no saben qué tipo de ciudad van a encontrarse según quien esté a su frente o de lado.


Mientras, la partida política seguirá como hasta ahora, jugándose con las cartas marcadas por mor de las imputaciones. Mal hace el actual gobierno dejando descansar su continuaidad en la incapacidad de la actual oposición, eso es plan para hoy pero hambre para pasado mañana.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Raxoi, La Familia y uno más


Por Ana Ulla

Bien hacen los funcionarios municipales en defender sus derechos, sus pagas extras, bien hacen y nosotros somos los segundos, tras ellos, en animarles a seguir haciéndolo. Pero mal hacen los políticos en olvidar que para el resto de mortales cualquiera de sus pagas, cuando llegan, es extraordinaria. Mal hacen, que si quisieran saber qué piensa la ciudadanía de la acérrima defensa que hacen del funcionariado, los únicos por los que de verdad sacan las uñas hasta de los pies, se guardarían muy mucho de tratarlos como lo que son para ellos, un tercio de votos en el granero electoral compostelano, o en el ‘hórreo’, ya que estamos aquí.

Por ese motivo no es fácil comprender a qué vinieron las palabras del alcalde Currás cuando pseudodenunció la sobreabundancia de apellidos ilustres y de parentela con pedigrí en Raxoi cuando le acusaron de asignar puestos de confianza a personas de confianza, de la suya se entiende. Que se multipliquen los parientes en los órganos municipales no es un escándalo, señor Currás, es algo que todos sabemos. Que si quería referirse a cómo llegaron a esos puestos lo mejor sería que nos lo aclare usted que puede, si es que hay algo que aclarar, y si no mejor cállese, que callado parece (un poco) menos elocuente. Es esa capacidad que tiene el alcalde de conseguir cabrear a un borrego con sus amagos de mal boxeador, que calla pero no dice. ¿Quiere decir que están enchufados? Pues dígalo y no nos ande con milongas y merengues, que ya bastante nos crispa con sus habituales ‘todo el mundo sabe cómo contrataba Bernardino’ o ‘mejor no hablamos de los favores a los amigos del Bloque’. O calle ahora, o guarde silencio para siempre. Es como el gordo dueño del balón que cuando se enfada se lo lleva y se acabó el partido.

Pero hete aquí, señora, que la reacción de la bioposición, por una vez, no se hizo esperar. Hablaron las supuestas aludidas para entredecir, una que su larga trayectoria la avalaba, la otra que no se daba por aludida y el tercero en concordia ni está pero se les esperaba, que no sabe ni contesta, ni contesta porque sabe o todo, o nada, a la vez, sí, el del puestecito a dedo índice y nacionalista de los de sacar pajas en ojos ajenos en el Auditorio. ¿Excusas todas ellas de malos pagadores? Así dijo Rubén Cela que el alcalde cuestionaba la eficacia y profesionalidad de los tales funcionarios, pero una vez más trató de confundirnos con mentirijillas de taberna, como hizo, y sigue haciendo, con lo de la persecución judicial. No, señor Cela, el alcalde no cuestionó ni la eficacia ni la profesionalidad, sino la abundancia de parientes y arrimados, que es cosa distinta y constatable. Esas fueron, por desgracia, sus únicas afirmaciones, que lo del subconsciente traicionero es cosa solo suya de usted, don Rubén.

Y en esas estábamos cuando la concelleira Sierra, Cecilia, y su cara de no saber ni que los platos se rompen, habló de la ‘cosa nostra’ para referirse a la política de personal de este gobierno municipal. Y mire usted que aunque tiene la buena costumbre de hablar poco, siempre parecerá demasiado. Lo hizo cuando lo peor de entreabrir las cajas de Pandoras no es levantar la tapa, sino haber estado antes agitándola como una gaseosa. Malas palabras que tuvieron su eco asonante y para las que no faltó un mal chiste siciliano, chiste de preescolar, sí, o peor aún de El Intermedio, pero chiste al fin que en estos casos se eleva a la categoría de argumento político, que es lo que ocurre cuando se adolece de impotencia. Política, claro. E intelectual, por supuesto. Pero eso, ¿a quién le importa cuando los partidos sirven, no para crear ideales, sino hinchas?
Es lo que ciudadanía saca en claro, que Raxoi es una gran familia ya lo sabíamos, como también que el gran error no es que haya un familiar en un departamento, sino que el político que llega por su cara bonita, o no tanto, se incorpore precisamente a ese mismo departamento y no a otros, siquiera por estética, con la cantidad de concejalías que hay y que, por currículo, cualquiera es válida para sus fines. ¡Hay que tener pocas Luzes!


Al final, en lo que parecía iba ser un escándalo de padre y muy señor mío, la cosa no se salió de madre, apenas una escaramuza tipo gran hermano entre unos tíos sin abuela en la que, como siempre, los ciudadanos volvimos a quedar como primos.

domingo, 20 de octubre de 2013

Del Caso Faisán al Caso Capón (III): un Carril reversible, o por qué nadie se manifiesta en Santiago



Por Lupe Castiñeiras

No, no estamos a favor de que se prohíba informar acerca de asuntos que estén bajo secreto de sumario, siempre que el que investiga sepa qué hacer con lo obtenido, y siempre que no ocurra, como en Santiago, que se haga selectivamente para que se sepa ‘lo que nos interesa’, que es como hacer de periodista prostituido, o algo así. No estamos a favor, no, pues gracias a esas informaciones ha podido celebrarse el juicio del Caso Faisán que, de otra manera, hubiera muerto de inanición política. O judicial. O puede que de ambas.

Aquí en Santiago nuestro propio Caso Faisán es el Caso Capón, vulgo caso Carril, caso que se presenta con exquisitos matices de difícil digestión y complicada evacuación. ¿Recuerdan la ‘mona’ de Ángel Espadas? Ahí empezó todo, al parecer, cuando el atestado judicial llegó antes a los medios ‘habituales’ que al desinteresado por más que, en honor a la verdad, este no hubiera podido siquiera entonces saber cuál era el anverso o el revés de la denuncia. A partir de ahí todo fueron carreras y desórdenes en lo que se entremezclaban curiosos personajes más o menos emparentados con la política o los políticos para finalmente acabar todo como ya sabemos. Pero al tiempo surgió la figura de un personaje sobre el que cayeron todas las miradas, el agente Carril, cuya desaparición  en Raxoi era, para los del caso Capón, el equivalente a salvaguardar el ‘proceso de paz’ para los del Faisán. Y se pusieron manos a la ubre para demostrar tanto que era mal funcionario como que tenía la costumbre de actuar para socavar el poder popular recién estrenado. Y consiguieron demostrarlo, a juicio de López Suevos. ¿Y cómo lo hicieron? Puede consultarlo tanto en el Auto de sobreseimiento como en el artículo de El País de ayer sábado, ya sabe el que comienza diciendo  ”Tenemos trincado al policía” y acaba, como suele ocurrir, con la desilusionante sensación de ‘¿eso es todo?’.

Estas cosas, cuando se quiere, son jugosas hasta la baba. Métodos mafiosos, se ha dicho, pero sin emocionarnos porque  más parecen de Anacleto acompañado de Mortadelo y Filemón con Ofelia de secretaria en lugar de encargar esos trabajos sucios y desaseados a los subalternos.

¡Esos son los sinvergüenzas que nos gobiernan con maneras de cosa vostra! ¿Por qué no se manifiesta la ciudadanía en Santiago ante estos casos? La respuesta puede ser doble. Primero y obvio, porque la alternativa es el partido socialista y su oligárquica visión de la sociedad. La segunda, menos evidente, más elaborada, se deriva de la sentencia del propio caso Faisán que el tribunal dio por buena, que salvar el proceso de paz ‘justifica’ para la ciudadanía ciertos comportamientos si se alcanza un fin superior. Allá el proceso de paz, acá poner fin a las tropelías de un policía incumplidor y con veleidades políticas. ¿Es esto justo? Creemos que no, pero sirve para explicar la visión de buena parte de la sociedad que, más allá de estruendosos titulares periodísticos que acaban diluidos como azucarillos al leerse, y proclamas de escandalizados políticos que, en realidad, no dicen nada, como vimos con la apocalíptica ‘exigencia’ de dimisión de don Francisco.


No, ni compartimos la sentencia del Faisán ni los métodos empleados por los justicieros de Raxoi. Pero las argumentaciones en ambos casos dan que pensar, ¿es lo que quiere la sociedad si el fin es superior? O, como dijeron ayer en una tasca, “no sé si me preocupan más esas prácticas o las razones de quienes se alinean con el policía pendenciero, ¿qué esconden?”. Un razonamiento, en definitiva, que solo se explica por la deriva putrefacta de las luchas partidistas. 

sábado, 19 de octubre de 2013

Los Paco Reyes del mambo tocan canciones de amor



Por Sylvia Vaamonde

Currás la ha vuelto a liar parda, sí, que ayer mismo, viernes, mientras apurábamos las horas del días aguantando la respiración hasta ponernos lilas, rebañando con pan el último segundo del reloj para asistir a la dimisión del alcalde, resulta que ésta no llegó. Mal, muy mal. Don Francisco, Pacoreyes, se la había exigido, no pedido porque eso huele mal, sino exigido. Y no dimitió. Como si pasara de él.

Y todo porque del mismo modo que hay secretos de sumario que más bien parecen secretos de Fátima, hay otros que asemejan ser el ¡Hola! en una peluquería o, si de grabaciones se trata, un hit parade, cosas de los secretos de los sumarios que tanto gustan a los jueces telepredicadores. Lo último vino de Lugo, de la Pokémon, unas grabaciones que antes de llegar a su destinataria, la jueza de Santiago, ya habían llegado a su destino, el que sea. Grabaciones que amenazan con complicar de nuevo la pax procesalii de algunos sobreseídos al atisbarse la existencia de una conspiración municipal para acabar de una vez por casi todas con el bivalvo de Carril. A la vista y el oído de esas grabaciones, claro, don Francisco exigió la dimisión de Currás, lo normal, lo que hubiera hecho cualquier ciudadano de bien. O de regular.

¡Exijo la dimisión del alcalde!, exclamó iracundo el portavoz de los parias de la tierra. Pero no lo hizo el muy pillín, lo dijo pero volvió a tomarnos, no sé si por envidia, el pelo. Lo dijo, pero fue una mentirijilla, una broma de portavoz, una trola de esas de después de la sobremesa. ¿Una mentira? Tal cual. ¿Nos engañó? Eso solo si usted se deja….

Del mismo modo que hay políticos que han perdido la noción de la realidad, hay otros que han perdido directamente la noción de lo que es una noción. Don Francisco es uno de ellos. Exigió la dimisión ante el grupo de habituales periodistas que cubren el turno de Raxoi, los que después llevaron esa exigencia al papel o la pantalla para que lo supieran los demás. Es decir, se lo dijo a los ciudadanos que desprevenidos le leyeron o escucharon, que eso es hablarles a los periodistas, dijo que exigía pero que se sepa no lo hizo. Nada, no movió un dedo. Ni un triste escrache al alcalde a la puerta de los lavabos. Habló como si lo hiciera asomado a la ventana, a la galería, a las nubes,  a su sombra. O eso, o es de los que creen que los periodistas están ahí para ser utilizados a su antojo y que sean ellos los que transmitan al interpelado sus exigencias, pues de ser así la cosa rozaría la bobada, peligrosa democráticamente, pero bobada al fin y al cabo. Hablar al periodista es hacerlo al ciudadano, por tanto, no ha de ser a él al que le raye con lo de exigir, que eso es de tonticos. Al periodista debe decirle que ya se lo ha exigido de tal o cual forma o que lo hará (¡) de esa o de aquella otra. Pero lo que hizo ayer, tratando de impresionar a los periodistas como si ellos tuvieran algo que ver en eso, es entender muy peligrosamente para qué están ahí. Y sobre todo, para qué está él ahí.


Bien está creer que los ciudadanos somos tontos porque sí, porque lo somos. Por eso sabemos reconocernos y cuándo  estamos ante uno de los nuestros, don Francisco….

lunes, 16 de septiembre de 2013

Nuevo curso en Raxoi, la vuelta al colo en tres actos


Por Ana Ulla

Conciliando nuestra vida laboral con la suya familiar, vuelve a la carga la política municipal compostelana con ansias renovadas. Vuelven a la arena política, arena que antes era de gladiadores y ahora de la de donde los gatitos hacen sus cositas.
Puestas las agendas políticas sobre la mesa comprobamos que hasta la mesa sobra, que basta un taburete de los tres pies, como los que todavía buscan al gato para darnos la vara y la murga sobre las cuentas del pasado año, cuentas de la vieja para unos, de la lechera para otros pero cuentas a fin y al cabo, cuentas para que se enzarcen en ella de nuevo los populares confundiendo ser portavoz con no callar ni debajo de las aguas que han de correr, y unos socialistas que no sabemos si son de fiar, o de fiar demasiado, que en este establecimiento no se fía y a cualquiera le pasa lo de estar cobrando un sueldo de la Universidad de Vigo durante cuatro meses y no darse cuenta. Más cuentas, ya ve. Y entre unos y otros, el Bloque, de la mano de un Rubén Cela, que va camino de adosado más que de bloque volumétrico.
Se inicia el curso como acabó, sin progresar adecuadamente, que todo estaba como quedó, en el aire serrano, pidiendo responsabilidades por los fuegos compostelanos y los programas de prevención cuando ya no hay nada de lo que prevenir ni de lo que curarse en salud de hierro retorcido, que bien está pero mejor aún si la revisión de los planes de pasado se hubieran hecho antes de ser futuros, que ahora es como llover sobre quemado.
Vuelve el curso para escuchar que no hay actividad municipal, que el Concello está paralizado, colapsado, y comprobar que esa quietud es además contagiosa a juzgar por la actividad de la oposición y a la vista de sus proyectos, innovaciones y propuestas. Pereza contagiosa, desestimulante, envolvente. Socialistas y nacionalistas que estaban llamados a ser árbitros de la política han quedado en árbitros de tenis que solo saben decir ¡no¡ a todo, y se quedan tan panchos, que así queda tiempo para ir a conciertos, exposiciones magnas, entrevistas de las de sopa boba y mendrugo y manifestaciones quinquenales.
Nuevo curso y antiguas asignaturas, de las del Pokémon que no acaba de brotar y ya se le va poniendo cara de Chucky o niña Reagan del exorcista girando cada vez más la cabeza en círculos concéntricos, procedimientos judiciales que huelen como compresas sin alas y que obligan a más de uno a arrimar el hombro y la hembra esperando a ver quién tira la primera piedra para correr en dirección contraria.
Nuevo curso, tiempo de reencuentro con los enemigos y coquetear, políticamente callando, con María Pardo, que es mucho ella en los planes y en los clanes, y de saludar en la lejanía de los camaradas de facturas a Rubén Cela, que la vida da muchas vueltas para acabar como estábamos.

Nuevo curso de viejos libros nuevos, maquetados y encuadernados, y las casas sin barrer, que las escobas son para el verano. 


viernes, 24 de mayo de 2013

Adrián Varela y su Pokémon. ¿Cobra fuerza la Teoría K, o de las Matrioskas rusas?


Por Ana Ulla

Tal y como esperábamos desde hace dos semanas, hoy se ha conocido la imputación de Adrián Varela, concejal popular de Deportes en Santiago, en un nuevo episodio de la Pokémon (si bien era sabido, tanto más callado por el embargo económico al que la Xunta tiene sometido a los medios gallegos a cambio de ser avainallados, ni una palabra de más ni un choteo fuera de tiesto).
A pocos ha extrañado la noticia, cierta regla no escrita auguraba que Varela iba a ser “el siguiente”, que le tocaba, tal vez por ello su imputación no ha generado tanto revuelo. Al parecer, al tiempo que agentes de la autoridad registraban las dependencias del Concello en lo referente a contrataciones, en Galeras, le entregaban la citación. Todo según el guión, un guión que…
…un guión que cada vez más ciudadanos empiezan a entrever con gafas de varias dimensiones. Es lo que en algunos círculos que no se atreven a dar la cara llaman la Teoría K o Teoría de las Matrioskas en referencia a las célebres muñecas rusas, en este caso imputados, que se abren para ‘descubrir’ que en su interior hay otra y luego otra y así.
¿Qué es, para estos analistas silenciados a golpe de amenaza laboral, la Teoría de las Matrioskas?
Primeramente los autores afirman, para disipar dudas, que la Teoría no prejuzga la actuación de los imputados, es decir, que si son juzgados y condenados, allá ellos con sus huesos y sus responsabilidades.
Segundo que, sentado lo anterior, los tiempos de la actuación pokémica son tan perfectos que parecen preparados de antemano. En este sentido destacan los analistas dos aspectos: por un lado, los imputados hasta el momento forman parte de lo que alguna ha llamado ‘familia política’ dentro del partido popular compostelano. Y por otro, como alguien dijo, diríase que estos imputados vienen corrompidos de casa, antes de incorporarse a sus puestos, o que la primera decisión que tomaran fuera la de prevaricar ya que, tirando de calendario, desde que accedieron al cargo hasta el inicio de las investigaciones judiciales apenas pasó un tiempo, digamos, lógico. Esto además lo relacionan con el hecho de que las empresas investigadas vinieran trabajando con los anteriores gobiernos municipales bipartitos sin que haya la más mínima sombra sobre ellos, recuérdese que ni han sido llamados en aséptica calidad de testigos, como si a los populares hubiera sido necesario sobornarles para obtener los contratos.
Dicho lo anterior, quienes sostienen esta teoría señalan dos puntos básicos para entenderla en todo esplendor:
-Primero, los hechos que han dado lugar a las sucesivas imputaciones siempre salen del mismo organismo, el encargado de la contratación. ¿Quién los custodia? ¿Han sido puestos al servicio de alguien/de alguna causa espuria?
-Segundo, habría personas con acceso a la información que se suministra que se encargaría de ir dosificándola.
La Conclusión de quienes este asunto plantean es doble: un movimiento a la sombra de Raxoi pretende sin disimulo acabar con el actual gobierno municipal, con independencia de su culpabilidad judicial o no. Y, junto a lo anterior, deben ser personas con intereses políticos, económicos o incluso personales en la eliminación de los actuales gobernantes quienes marcan no solo los tiempos sino el control de la información, cuándo y cuál se proporciona y contra quién va dirigida (recuérdese que por error o exceso de celo se anunciaron imputaciones por determinados hechos meses antes de que ocurrieran). O lo que es lo mismo, personas (¿por qué no empresas también?) que verían con buenos ojos o incluso necesitan tan imperiosa como económicamente que regrese el anterior bipartito o, al menos, un gobierno popular afín o sumiso a sus intereses dinerarios.
Y todo ello sin olvidar, dicen, las filiaciones político-judiciales que bullen en la ciudad de las murallas, como si las rencillas de familia que se dirimen en los despachos de la Xunta trajeran como resultado una buena cosecha de cabezas, aun del mismo partido, rebanadas.
O lo que es lo mismo, según esta Teoría se habría organizado un entramado de suministro/selección de la información, con el concurso de personal técnico/político del Concello para acabar con el actual gobierno municipal en pos de un cambio de color político sin más, desligitimando el resultado de las urnas, o con vistas a  restaurar un gobierno afín o sumiso a intereses económicos (¿quién sustituiría a Currás….?), entramado en el que se aunarían integrantes de varios colores políticos, unos por interés electoralista y otros, desde dentro del propio Pp, con anhelos de destruir primero y alzarse sobre esas raíces después como redentores, ya sea como mesías políticos, ya como empresarios si la política aún se les resiste. La última muñeca del célebre souvenir ruso.
Esta la cuestión.
¿Qué opina usted acerca de esta singular Teoría? 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Facturas Falsas, las vísperas del día después del Pleno de mañana

Imagen: operarios colocando esta mañana la chimenea
desde la que se anuncian las dimisiones.



ANA ULLA. Ya está todo preparado en Raxoi (ver imagen) para el enésimo Pleno del Fin del Mundo, para que se abran las cajas de los truenos y llueva azufre, para que se hable de las conclusiones de la comisión de investigación encargada del caso llamado “Facturas Falsas”. Usted habrá oído hablar del caso, claro, pero seguro que no tanto como cuando la Pokémon o la Manga a pesar de que objetivamente su importancia sea mayor. Habrá escuchado el caso pero con sordina, de rebote, porque los medios de Santiago han bajado la voz hasta llevarla al susurro en un ejercicio si no de tartamudez informativa sí de ventriloquia mediática, que es decir facturas pagadas bajo mano y les entra el nervio parasimpático (o les llaman de la Xunta para que callen…y lo hacen, ser tan valiente con los caídos tiene esas cosas, que mejor volverse al cortaypega o a dar publicidad como si fuera noticia, que eso nunca da problema)
Habrá pues Pleno, Pleno que principiará, mire ushté, tratando de la compatibilidad del portavoz socialista Francisco Reyes para que pueda ser también profesor asociado además de lo que es (v. convocatoria), y que seguirá con los restantes puntos de sutura u orden del día hasta alcanzar su clímax facturil. Y entonces, ¿qué pasará? Nada, no pasará nada que no está ya acordado, faltaría más.
Sin embargo, en esta situación de interecontextualización llaman la atención dos cosas. Primero, que las conclusiones de la comisión de investigación han sido firmadas por los tres partidos para concluir que existiendo, al menos, una factura falsa, no es posible en este momento concretar nada acerca de el/los responsable/es. Y sin embargo, cada día se está pidiendo la dimisión del concelleiro Juan de la Fuente al que sí se señala como responsable del tema. Suponemos que esta contradictoria manera de actuar responde al tricompromiso de firmar las conclusiones perorando del pecado pero sin nombrar el pecador, suponemos, porque si no, no hay firma. Porque, y esto es la segunda cosa a destacar, como ya apuntamos en alguna ocasión (v. fariseos y saduceos) lo de la falsedad de la factura es asunto que se las ha ido a todos de las manos, que bien está erosionar al gobierno municipal, pero ocurre con las facturas falsas, o irregulares o simplemente raras como con las ladillas en ciertas casas, que no puede saberse quién las trajo primero. Suponemos que por ahí van los tiros de gracia de las minutas restaudaroras de los ágapes más que fraternos que mencionó María Pardo y su irritante costumbre de empezar enseñando el tobillo y cuando llega a la rodilla le entra el pudor. Por su tono parece claro que no se trata de facturas de menú de estudiantes, pero estamos de acuerdo con Francisco Reyes en que queremos verlas, también los ciudadanos queremos saber qué comen algunos a cuenta del Concello. Pero no, parece como si hubiera cierto consenso entre los partidos para acabar con el asunto pronto, de cara a la galería, y sobre todo no remover en el pasado.
El caso es que entre los acuerdos adoptados está el de remitir las Conclusiones a la fiscalía en una carpeta con el título “a ver qué pasa”. Nada, seguro, nada que no se haya acordado de antemano entre los tres, amenazas, desafueros e histerias incluidas en dosis razonables y pactadas, con dimisión consensuada y adelantando por la derecha si fuese preciso. Todo con tal de no remover unos, ni informar otros…todo para que María Pardo tenga que seguir pagándose sus comidas de su bolsillo, que si tanto presume de pagarlas ya podía invitar a alguna.


sábado, 16 de marzo de 2013

Santiago: Facturas falsas, ya se conocen las primeras conclusiones

Imagen: entrega esta mañana del borrador de las conclusiones.

Por Lu Vázquez

Desde que podemos saber qué hace medio concello a través del otro medio (desde que La Voz, en fin, fue autorizada a instalar esa mezcla entre locutorio y confesionario en Raxoi), las cosas están siendo más fáciles. De este modo hemos conocido que las conclusiones de la comisión de investigación constituida para aclarar el turbio asunto "Facturas Falsas" han sido entregadas al alcalde, y que entre sus conclusiones se insta a llevar las tales conclusiones de cabeza (¿de turco?) a la fiscalía. Imagínese usted el nuevo marrón. Ahora le toca el turno al regidor quien deberá presentar oficialmente y explicar como pueda el tema en sesión plenaria cuando, al parecer, es posible que existan indicios de delito en las actuaciones investigadas. ¿Se hablará de Juan de la Fuente? ¿O nos remontaremos de nuevo al bipartito, o a tiempos del Cid Campeador? 
Si consigue salir también de esta, al alcalde no habría que proponerlo para un segundo mandato, sino para que se asocie con José Luis Moreno en televisión.

jueves, 14 de marzo de 2013

¿Moción de censura en Santiago? Un/a posible tránsfuga tiene el mango por la sartén




ANA ULLA.- Hasta ahora las célebres y celebradas “amistades entrañables” entre miembros del Pp compostelano y la izquierdita de la ciudad no habían pasado de los escarceos sentimentampresariales, ya sabe, soy del partido por los provechos que reporta y las ansias políticas que genera, pero para ganar dinero me arrimo a quien maneja la chequera y, a cambio, pues ya se sabe, cachondeos aparte…
Sin embargo, la actual situación política ha provocado que esta visión se altere, la cosa está cruda y las perspectivas no son del todo buenas para nadie. Por este motivo no es de extrañar que haya tantos sobre ascuas pretendiendo acercar cada cual la suya a nuestra sardina. ¿Lo último? Estaba cantado, los contactos entre un concejal, o una concejala popular y ciertos miembros de la oposición que, al margen de su partido, andan cantándole al oído al son de cítaras y liras las bondades de un recule que permita presentar una moción de censura en Santiago para poner fin a la situación que se está a vivir. De corrupción, si, pero también de paralización de proyectos personales.
¿Quién es ese concejal o concejala? Mejor no mencionar el nombre, de momento, que a pesar de tanto canto no es probable, o sí, que se deje querer u odiar. Pide mucho por esa boquita, demasiado, tanto que le puede tocar la moral al aparato del partido en la oposición…que el asunto de Ponferrada está demasiado cerca en el tiempo, el espacio y los premios, y Lugo queda a tiro de imputación.
Ahí queda la cosa, que todo acaba sabiéndose, con la oferta del loro y moro a precio de un oro que están reuniendo a escote los de aquí y los de allá.
¿El desenlace? Pronto lo veremos, en un sentido o en otro, no es momento de lanzar al vuelo campanas que aún andan sonando a papa. Pero ¿de verdad alguien es capaz de jugarse su prestigio, su credibilidad y su carrera en algo así, por dinero? No sería la primera vez, aunque sí en el caso de un/a concejal/a.


martes, 12 de marzo de 2013

¡En Raxoi semos transparentes! (lo que ocurre es que la transparencia no puede verse)

Imagen: no sabemos quién es

Sylvia Vaamonde

Hoy, por segundo día, volviose a hablar de transparencia en Raxoi. Pérdida de tiempo, la transparencia no se ve.
Pero hablaron, sí, María Pardo para seguir en sus trece (concejales), Francisco Reyes para seguir erre que erre, y Rubén Cela como portavoz de sus dos compañeros de fatigas.
Pero decir, decir decir, nada, cada cual arrimando nuestra sardina a su ascua. Y acusarse, mucho, que van a ir al infienno de los acusicas. Reyes hizo una relación de actuales imputados y galeotes pero calló sobre lo demás, Pardo hizo un esbozo jurídico sentimental de los hechos y los delitos y recordó a la prima de Sánchez Bugallo pero calló sobre lo demás. Y Cela habló de lo demás pero calló de los demás. 
Y mientras, continúa la presunta investigación interna sobre las presuntas facturas presuntamente falsas. ¿A nadie se le ha ocurrido preguntar en Hacienda....esta vez? 

sábado, 24 de noviembre de 2012

María Pardo, la bien pagá

Aplicación práctica de las nuevas teorías macroeconómicas

Por Ana Ulla

No sabemos si el excesivo tiempo libre, o la voluntad de alzarse con el galardón a ver “quién la dice más gorda”, han convertido el lenguaje en algo parecido a un Cubo Rubik en el que se juega a juntar palabras para que suenen como el aleteo de los ángeles sin importar qué se quiere decir o susurrar. Es así como hemos oído hablar de “persecución política por razón de género” o, más doméstico si cabe, desde Raxoi a propósito de “tener deudas sin tener deudas”. Es el caso de la concejala María Pardo, la no siempre bien ponderada ni debidamente debida  cuya habilidad con las cuentas municipales no sabemos si es mérito de buena gestora o de prestidigitadora de postín. A la cajita de los truenos le ha levantado una esquina Marta Álvarez-Santullano quien informó en rueda de prensa, o de molino, que la Pardo debe hasta de callarse. Y pidió su dimisión, claro, que con esa posdata vienen impresos en su final todos los papeles que manejan uno y otro partido. No podemos estar de acuerdo en la razón, pero sí en la dimisión más o menos revocable. Lo de deber es triste, sí, pero es cachondeo amarillo endilgarle a las arcas públicas cinco euros de un taxi o casi doscientos de “ayudas” en un viaje a Madrid. Eso es materia, carnaza de dimisión. Por cutre. Porque además pretendía cobrárselo con deudas vencidas que mantiene con el propio Concello, como señaló Santullano esgrimiendo decretos municipales en los que se daba cuenta tanto de las deudas como de los intentos de compensarlas.
Pero en Santiago todo es lo que parece y horas después la propia María Pardo compareció para desmentir lo anterior enarbolando un informe de Tesorería según el cual “no tenía deudas o sanciones en periodo ejecutivo”. No hay que ser un lince para saber que fuera de esos dos supuestos existen otros limbos legales en los que es posible tener deudas y que no figuren como tales pero…
…pero la cuestión es digna de los tiempos que vivimos. Solo en política se puede deber y no deber al mismo tiempo, tener deudas y no tenerlas, poseer documentos públicos que demuestran una cosa y la contraria. Es una categoría tributaria nueva, y María Pardo su profeta. Pardo debe dimitir, si, por mofa, befa y bufa. Por cutre, insistimos. Cargar al erario público cinco euros de un taxi es para marcharse de Santiago y no volver hasta que pase el fin del mundo.
Y usted, ¿a quién cree?
Exacto, a Miliki.

¿Se la tenía jurada Álvarez-Santullano a María Pardo? Juzgue usted mismo...
María Pardo, cuando la vulgaridad viste de Prada



viernes, 23 de noviembre de 2012

Más acá del honor

Touriño y Martin Sheen disertando sobre la posibilidad
de llevar su libro al cine

Pocas cosas provocan tanto el morbo o excitan la curiosidad malsana como la acérrima defensa del honor cuando nadie lo ha cuestionado. Se consigue así el efecto contrario. O no, si hasta con la lástima puede comerciarse de algún modo. Tal vez porque el honor, cuando existe, no precisa que se defienda sino que se muestre; tal vez porque esa defensa supone, en sí misma, cuestionarlo porque así funciona la complejidad de la mente humana, con pulsiones primitivas. Es de comprender pues que para la intuición popular esa defensa, en su furia, algo oculta, algo que la experiencia suele situar no en la esfera del defendido sino en la miseria que se esconde y así se delata, del defensor que convierte cada alabanza en confesión de la carencia propia. Excusatio non petita, proclama el aforismo forense, una defensa tan llamativa que apela al morbo que, torpemente, se busca evitar para culpar, como es habitual entre los espíritus despistados, al lucero del alba, una manera de decir que se defiende para que nadie piense que también nosotros somos igual al defendido. Y así, en lugar de sacar pecho se saque la dentellada y hasta la amenaza. También puede que tal vez nada de esto sea así, tal vez, pero es lo que se consigue provocar, la sensación tan blanca y tan embotellada que queda. Y es precisamente en este contexto del que hablamos cuando en los últimos días dos acontecimientos han cobrado especial últimamente al hilo de lo expuesto.

El primero de ellos viene de la mano y la pluma del ex presidente Touriño, ese hombre tranquilo, casi somnoliento, que ha sacado a la luz de las tinieblas una suerte de desmemorias, o recuerdos, sobre sus años de cetro y armiño. Dispuesto a no querer ser una marioneta, aquel Emilio no ha dejado títere con cabeza entre propios y extrañados, sembrando de minas el camino que debe aún debe recorrer un fantasmagórico José Blanco y de trampas fatales las estancias de quienes le construyeron, tras su derrota, una gatera en la puerta trasera para que saliera por ella. ¿Por qué esta defensa de su honor, de su recuerdo? De lo leído hasta ahora solo queda claro que prefiere reconocer que si quedó como tonto fue voluntariamente, no porque nadie le obligara. Por este motivo dicen quienes fueron sus compañeros que si lo que busca es un monumento solo será posible en una plaza, la de María José Caride, un monumento al “dedo”, afirman con cierto misterio.

El segundo de los episodios se ha escrito en Raxoi con el despido y posterior reingreso por decisión judicial de la antaño denostada Pilar Bermejo, a la sazón jefaza de la UMAD con el anterior gobierno municipal. Cesada tras ser acusada de favorecer a la empresa de su hijo en determinadas concesiones, ahora vuelve a la administración ya que se ha decidido no indemnizarla. Recurrió y ha ganado este primer envite, un round que no sabemos si aclara algo sobre aquello de lo que se le acusó, que la cuestión laboral y procedimental es otra cosa que en nada, o en poco, afecta al nepotismo ramplón. Ahora está otra vez allí, es lo cierto, con honor o sin él, esa cosa que a la intemperie brilla o se oxida según su calidad. A nadie le importa el honor hasta que le toca a uno, entonces todo se vuelve terrible. Hasta entonces, al menos en privado, todo vale para con los demás.

Touriño y Bermejo, dos casos de honor en solfa. Será cierto que, como dicen nuestros viejos paisanos desdentaos, antes de lanzarse a defender el honor debemos estar muy seguros del nuestro.


martes, 18 de septiembre de 2012

El último en dimitir que cierre la puerta

Se veía venir. A los pocos días de anunciar su corta marcha Sánchez Bugallo y de que Paula Prado susurrara que podría no quedarse, era cuestión de tiempo, apenas horas, que Esperanza Aguirre también acabara anunciando su dimisión. Podría ser casualidad, pero en política no existe casualidad salvo en la contratación involuntaria y casual de amiguetes.

Sánchez Bugallo se marcha por el bien de Santiago, entiéndase, para luchar por ella en el Parlamento, como todos, luchar por la ciudad narcotizada, anestesiada, sin alma que crece por días al tiempo que se despuebla por horas a pisos agigantados, el alcaldón que se presentó a alcalde y al no ser elegido se marcha a otra cosa dejando su cargo municipal “porque se le queda pequeño”, pobriño, al decir de hagiógrafos asalariados y bolsillos agradecidos, pero yéndose e importándole bien poco el mandato recibido, o alcalde o nada.

Paula Prado, decíamos, ya está eligiendo maleta porque Feijóo la quiere más tiempo en el Parlamento, una forma de decir que a pesar de diputada electa no se le ve el pelo por allí, y es que en lógica contable cobrar lo mismo si vas como si no vas pues no hay color, así que deja Raxoi, se dice, que Currás no quiere ni bipartito ni dobletes que es una forma de decir que por el Concello se la veía demasiado, y se va con fama de ser trabajadora y el enigma de ser alguien que no se sabe lo que piensa con lo que difícil que es creer a alguien que no se sabe en qué cree. Pero se va, dicen.

Como se va, en fin, Esperanza Aguirre, y hace bien porque de puro liberal nadie la ha comprendido, especialmente quienes se autoproclaman sus seguidores que lejos de entenderla la han distorsionado hasta la ridiculez de lo que ella era. Era liberal, sí, la última liberal y posiblemente la única, y todos cuantos la siguen representan lo opuesto a su liberalismo, que Aguirre siempre creyó en un Estado y una sociedad liberal y sus seguidores, en cambio, en una sociedad y un Estado al servicio del liberalismo, que es cosa bien distinta, el día y la noche pero perfecto para sus intereses económicos y políticos porque entendían que la libertad y liberalismo está pensado solo para ellos y el resto del personal está a su servicio, esto es, una oligarquía en toda regla al estilo ruso actual, curioso paralelismo, articulado como lo ha hecho Putin y los hijos de Putin, liberalismo solo para ellos, para unos pocos, todo lo contrario de lo que ella siempre ha buscado. Pobre Aguirre, con seguidores y admiradores como los tuyos, quién necesita enemigos.

Allá van, los tres, tan dimitidos que provocan ternura. ¿Y quién será el próximo en abandonar la vida pública? Pues siguiendo el orden lógico de las cosas, Zapatones, ¿alguien lo duda?
Pero antes, ¿será cierto que Paulo Prado será conselleira con Feijóo?

martes, 11 de septiembre de 2012

El largo adiós de Sánchez Bugallo, o cuando no hay adiós sin tres

Momento de la despedida de S. Bugallo de Raxoi
 (dramatización)
Ya apuntó en su momento Sánchez Bugallo que cuando llegara su hora política agarraba la puerta y se quedaba. Tal vez porque no hay adiós sin tres, o tal vez porque su partido necesita de su concurso sin acreedores para ganarse unos votos en el Parlamento que se avecina, prácticas que están convirtiendo a la cámara en una suerte de cementerio de elegantes ahora que al acabarse la música celestial de la legislatura puede ocurrir que, como en el juego de las sillas, quiten algunas y los que queden en pie con el puño en alto tendrán que volverse a sus dietas, a las de verdad, las nuestras, las que adelgazan a fuerza de hervir.
Un buen puesto le han reservado para cambiar de sillón pero no de escabel. Bugallo abandona Raxoi como los buenos inquilinos, sin pedir la fianza, dejando un hueco enorme al marcharse con la satisfacción del deber cumplido, porque deber sí que se debe y ningún político puede decir que de esa agua no deberé ni olvidar que lo prometido es deuda.
Llegó su hora, y con él se va en apenas un año el segundo de los candidatos a alcalde de Santiago a la espera de la enésima escisión de la escisión de la escisión entre los nacionalistas para si saber si también lo hará el tercero. Momentos de renovación interna, de patadas debajo de la mesa, de risas flojas, de recordar favores y favorecidos, momentos de quinielas con triples y combinaciones de seda o satén, de barajar nombres en naipes marcados por ser cartas que llegan con remitente, hasta que se abra su testamento. Entonces sabremos si hay herederos o legatarias, legítimas o preteridos, si hay delfín u orca. Para el resto será como caer en el vacío que, tratándose de política, es un vacío repleto de quienes le quitaron la red después de saltar. Hora del adiós que no sabemos si será un “hasta lugo” o parecerá una despedida de soltera con tanto ‘voy’.

Dicen que por lo que cuesta un café podemos saber quién sustituirá al que fuera alcaldón de Santiago. Quién sabe, hay que ser muy ingenuo para creérselo.



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